La música soul, 50 años y ni una sola arruga

PARIS (AFP) – La música soul vive una segunda juventud: al mismo tiempo que sus dos sellos discográficos emblemáticos, Motown y Stax, cumplen medio siglo, el éxito mundial de la inglesa Amy Winehouse certifica la buena salud del género.

“El fenómeno Winehouse se debe a la recuperación comercial por parte de un sello discográfico, pero la renovación del soul es más antigua, data de fines de los 90 y principios de los 2000”, señala a la AFP Sebastian Danchin, historiador de las culturas populares afroamericanas y autor de la “Enciclopedia del rhythm & blues y de la soul”.

Danchin atribuye ese retorno a varias razones: “Las modas son cíclicas y siempre hay fenómenos ‘retro’. Además –la elección de Obama es un signo al respecto– asistimos a una reactivación de la conciencia por parte de la comunidad negra de sus valores políticos, culturales y sociales, algo que se había perdido durante los 20 años que siguieron a la elección de Reagan”.

El anglo-nigeriano Seal es uno de los éxitos discográficos de los últimos meses con “Soul”, disco que retoma los grandes temas del género. El estilo de Amy Winehouse ha sido copiado por varias cantantes, empezando por Galloise Duffy. Como ellas, la inglesa Alice Russell y el norteamericano Eli “Paperboy” Reed son artistas blancos que cantan esa música negra de los años 60, cuyo nombre significa “alma”.

El norteamericano Raphael Saadiq fue saludado por su álbum “The Way I See It”, que recuerda el sonido Motown. El 50º aniversario en 2009 de este célebre sello que dio a conocer a Marvin Gaye, Stevie Wonder o Diana Ross, es ocasión también para la reedición de discos.

Francia ha descubierto que tenía en los años 60 un “soul man” excepcional, el marroquí Vigon, uno de cuyos discos se ha vuelto a editar.

Sebastian Danchin recalca que la renovación de la música soul a fines de los años 90 se debió a una generación de artistas norteamericanos de la que forman parte las cantantes Erykah Badu y Jill Scott.

“Son los hijos de los negros que salieron de los guetos en los años 70 y 80, fueron a la universidad y descubrieron sus raíces negras a través del soul”, explica.

Según el historiador, la nueva generación del soul vive hoy lo que ocurrió antes con todas las músicas negras, blues, jazz o soul original: primero vanguardistas, son después utilizadas como fuente de inspiración por la industria discográfica, que se las apropia para conquistar al gran público.

“Amy Winehouse fue producida por gente que quiso hacer con ella una operación de marketing. El lado positivo es que conquistó una nueva audiencia y desempeñó el papel de incentivo para otros, que renovaron el género sobrepasando el aspecto ‘vintage'”, sostiene Danchin, citando a Raphael Saadiq y a sus compatriotas Anthony Hamilton y John Legend.

“No es la primera vez que un fenómeno similar se produce, para empezar, tal fue el caso con el jazz: artistas negros crean un movimiento musical, los blancos lo adoptan y abren así una puerta al gran público para los músicos negros”, acota Vincent Sermet, doctor en historia, cuya tesis “Las músicas soul y funk” fue publicada el año pasado.

El retorno del soul puede ser analizado también desde un punto de vista social: “después de los valores individualistas de los años 80 y el discurso del ‘yo’ del rap, se vuelve a un discurso ‘nosotros’ con el soul”, sostiene Danchin.

Una tesis ilustrada, en su opinión, por el presidente Barack Obama, que contó con el apoyo de varias leyendas vivas del género, como Stevie Wonder y Aretha Franklin: “Obama tiene un discurso colectivo, el que podía tener Marvin Gaye en la canción ‘What’s Going On’ o Aretha Franklin en ‘Respect'”.

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