Ante la crisis, las casas de moda vuelven a sus raíces

PARIS (AFP) – La crisis ha transformado a los “fashionistas” y llevado a las casas de moda a volver a sus raíces para seducir a las mujeres con presupuesto ajustado para el lujo, según se desprende de los desfiles de prêt-à-porter para el próximo invierno, que terminaron el jueves en París.

“Cada una de las marcas se centró verdaderamente en sus valores, hay una gran insistencia sobre las raíces y los códigos tradicionales de las firmas”, señala Aymeric de Béco, director de compras de las tiendas Printemps. Las marcas “trata de dar la imagen de su excelencia tradicional”, puesto que “es eso lo que buscan” las clientas, agrega.

Como ejemplo, para Emanuel Ungaro, Esteban Cortázar multiplicó los vestiditos de drapeados que marcan el cuerpo, los lunares y el rosa fucsia, emblemáticos de la casa. Karl Lagerfeld diseñó para Chanel una colección de elegancia “dandy”, como un ejercicio de estilo a partir de los tradicionales trajes sastre y vestidos negros de la firma.

Stefano Pilati para Yves Saint Laurent imaginó una colección de clasicismo casi severo, mientras Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli volvieron al más puro estilo Valentino. Riccardo Tisci para Givenchy impresionó también con un vestuario de rigurosa austeridad.

Para Hermès, Jean-Paul Gaultier concibió aviadoras vestidas de cuero, de elegancia “muy Hermès”, según sus propias palabras.

Algunas marcas anticiparon un cambio en los modos de consumo. Las mujeres van a dejar de comprar “un vestido de cóctel sólo para un cóctel, las prendas deben ser multifuncionales”, estima el diseñador francés Roland Mouret.

La británica Vivienne Westwood sugirió a las mujeres “que compren menos”, proponiendo amplias chaquetas transformables en abrigo o cárdigans que se ponen al revés para ser utilizados como pulóveres.

Pero el pesimismo económico no se tradujo por colecciones minimalistas, pese a que Christian Lacroix firmó una colección particularmente sobria y toda en negro. Como Alber Elbaz para Lanvin, que concibió un vestuario carente de adornos, Lacroix consideró que “la simplicidad no hace daño a nadie” en tiempos de crisis.

El negro predominó también en la colección de Jean Paul Gaultier, pero en este caso al servicio de un vestuario con sesgos de erotismo.

Exceptuando a Chanel, que volvió a presentar su desfile en el Grand Palais con 2.200 invitados tras un paréntesis en una sala más pequeña en la temporada anterior, las casas de moda renunciaron en general a sus lugares de desfile habituales, limitaron el número de invitados y redujeron las puestas en escena.

Las pieles, producto de lujo por excelencia, estuvieron sumamente presentes en las pasarelas, no necesariamente en abrigos, sino en detalles y adornos. Los diseñadores utilizaron también el cuero abundantemente.

En la casa Dior, la opulencia fue discreta. Su diseñador, John Galliano, suavizó el rigor de los trajes sastre de la firma con una colección inspirada en el mundo oriental.

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