Reabre Netanyahu posibilidad de una coalición de unidad con Livni

Por José Parra

Jerusalén.- A pocos días del fin del primer plazo para presentar su gobierno, el conservador israelí Benjamín Netanyahu ha sorprendido al reabrir la posibilidad de una coalición de unidad con la centrista Tzipi Livni (Kadima).

Cuando todos daban ya por hecho que este miércoles presentaría un Ejecutivo basado sólo en 61 o 65 diputados (derechistas y ultraortodoxos), de un total de 120 del Parlamento, la prensa local reveló este domingo que la noche del pasado miércoles Netanyahu y su esposa Sarah cenaron en casa de Livni para ver si era posible el milagro. Una reunión que se repitió al día siguiente.

“El gobierno derechista y con minoría estrecha tiene muy mala pinta, será inestable y con una imagen nefasta en Israel y en el mundo”, reconoció un allegado de Netanyahu para explicar este intento inesperado y casi desesperado para un gobierno de unidad.

Tras las elecciones que le dieron la victoria en escaños (28), Livni vio como su rival de la derecha tenía mayoría parlamentaria.

La actual ministra de Exteriores condicionó su entrada en la nueva coalición a que Netanyahu acepte una rotación en la jefatura de gobierno y seguir el proceso de paz con los palestinos basado en “dos Estados para dos pueblos”.

Netanyahu no aceptó y se quedó con un gobierno que seguramente tendrá más de un enfrentamiento con la comunidad internacional y en especial con el presidente estadounidense Barack Obama.

¿La reanudación del dialogo puede tener éxito? Es una pregunta sin respuesta clara aunque al día de hoy la unidad está lejos.

Netanyahu quizás estaría dispuesto ahora a una rotación desigual en la que él sería primer ministro tres años y Livni un año y unos meses restantes.

Otros creen que es una jugada política de Netanyahu para rebajar las pretensiones de algunos partidos de la derecha más radical. “Que vean que tenemos otras opciones y se pueden quedar fuera en la oposición”, consideraron dirigentes del Likud.

Pese a la reapertura del canal directo con Netanyahu- alentado por dirigentes de Kadima que no desean dejar el poder- Livni sigue exigiendo autonomía completa en el proceso negociador palestino, el reconocimiento de Netanyahu a la necesidad de un Estado palestino y la ausencia de los partidos más nacionalistas en el gobierno.

“Las posibilidades son escasas. Netanyahu y Livni quieren llegar a un acuerdo pero no están dispuestos a pagar el precio. La reunión en su casa fue sobre todo social y no redujo el abismo entre ambos”, señaló el analista Najum Barnea.

Al margen de la disposición de Netanyahu (máxima) y Livni (mínima), la clave está en manos del tercero en discordia, el ultranacionalista Avigdor Lieberman, líder del partido Israel Beitenu (15 escaños y tercera fuerza política).

Sin Livni, Lierberman se perfila como el gran socio de Netanyahu en la coalición que ya le ha dado las carteras más importantes, entre ellas, Exteriores.

“Netanyahu sabe que con Lieberman y su pésima imagen en el mundo como ministro de Exteriores, Israel será aislada a nivel internacional”, reconocieron fuentes del Likud.

Lieberman afirmó este domingo que “está dispuesto a renunciar a ministerios importantes para que haya un gobierno de unidad nacional que dé la estabilidad que necesita el país”.

Netanyahu no quiere pedir este jueves al presidente de Israel, Shimón Peres una prórroga de dos semanas más tal y como le concede la ley.

Por eso, presentará esta semana su nuevo gobierno con o sin Livni. Netanyahu sueña con ella y sobre todo su imagen centrista como escudo ante el mundo para evitar la pesadilla de un ejecutivo muy derechista. La incógnita es si está dispuesto a pagar el precio que Livni exige.

Como suele suceder en la política israelí, hasta el minuto 90 del partido no se sabrá el marcado final y cual será el futuro gobierno que deberá afrontar los retos más importantes en la historia reciente de Israel.

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