Se reactiva debate sobre derecho a posesión de armas

Dallas.- Las matanzas en escuelas de Estados Unidos y la nueva administración en la Casa Blanca han reactivado el acalorado debate sobre las leyes de control de armas en este país.

La cuestión genera fuerte pasión política, debido a que el derecho a poseer armas, salvaguardado por la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos, es una de las mayores causas de defensa de amplios sectores de la población estadounidense.

Durante los últimos ocho años, a lo largo del gobierno del ex presidente George W. Bush, se defendió y promovió el derecho de los estadounidenses a poseer armas casi sin restricción alguna.

Bush eliminó la prohibición a la importación y venta de rifles de asalto tipo AK-47, que había sido impuesta durante la administración de su padre George H. W. Bush y mantenida luego durante los dos periodos del ex presidente Bill Clinton.

La prohibición impidió a lo largo de 10 años vender a civiles 19 tipos diferentes de rifles de asalto o cargadores capaces de guardar más de 10 balas.

Sin embargo, la llegada de la nueva administración del presidente Barack Obama provocó un cambio en el clima político que puede favorecer a quienes buscan imponer mayores restricciones a la importación, venta y compra de armas.

Obama prometió en su campaña electoral realizar “algunos cambios” para limitar el acceso a rifles de asalto y en fecha reciente funcionarios de su administración se mostraron favorables a restablecer la prohibición a la importación de armas.

La cuestión sobre las leyes de control de armas entró en la agenda política en Washington la semana pasada, al analizarse en audiencias en el Senado la forma en que Estados Unidos debe ayudar a México en su lucha contra el narcotráfico.

La senadores demócratas Dick Durbin, de Illinois, y Dianne Feinstein, de California, señalaron el consumo de drogas en Estados Unidos y el envío de dinero y armas por la frontera como factores que mantienen el negocio de los cárteles del narcotráfico.

Ambos senadores se mostraron a favor de volver a imponer la prohibición a la importación y venta de armas de asalto, y emitir leyes que controlen más la comercialización de armamento a civiles.

Al llamado de los legisladores se sumaron grupos como el Centro de Política contra la Violencia y la Campaña Brady para Prevenir la Violencia de las Armas, que mantienen una ofensiva constante para restringir la venta de armamento en este país.

En las audiencias de la semana pasada en el Senado, Kristen Rand, director legislativo del Centro de Política Contra la Violencia, insistió en que el 90 por ciento de las armas decomisadas a los cárteles en México provienen de Estados Unidos.

Prohibir la importación y venta de rifles de asalto estrangularía una buena parte del tráfico de armas a México, aseguró Rand.

Restaurar la restricción a este tipo de armamento ayudará a prevenir tragedias como la del pasado 10 de marzo en el sur de Alabama, donde un hombre mató a 10 personas para luego suicidarse, armado con dos rifles de asalto y otras dos pistolas, agregó.

Las voces a favor de establecer nuevas leyes de control de armas chocan empero con una fuerte oposición.

En las audiencias legislativas de la semana pasada, el senador republicano por Alabama, Jeff Sessions, advirtió que los derechos de posesión de armas de los estadounidenses no deben sacrificarse.

Sessions dejó en claro que habrá una dura oposición para lo que consideró un intento de erosionar los derechos ciudadanos garantizados en la segunda enmienda.

La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), que proclama contar con 25 millones de estadounidenses afiliados, ha comenzado a organizar una fuerte defensa de los postulados de la segunda enmienda.

En una circular a sus miembros, la NRA advirtió “a los estadounidenses propietarios de armas” que la batalla será el asegurarse que “nuestra Segunda Enmienda no sea sacrificada por engañosos políticos contrarios a las armas, que ven una oportunidad para avanzar su agenda de proh

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