Desde España: San Romero vive, y la lucha sigue

Por Luis Ángel Aguilar Montero*

Finalmente y aunque algunos piensen que mezclo churras con merinas, aprovecho el escrito de este día para dejar constancia de mi pequeño homenaje a “Monseñor Romero”, arzobispo del Salvador que fue asesinado hace 29 años por la oligarquía salvadoreña, la Junta Militar y el propio gobierno de los EEUU, comandados todos ellos por un mayor D´Aubuisson, déspota paramilitar donde los haya, al que incluso, hace unos años, le quisieron imponer una medalla en el congreso (y como la alcaldesa de Cádiz le acaba de poner hace unos días a Uribe).

Casi todos los años escribo ampliamente sobre esta conmemoración (ver blog La terca IUtopía), pero en esta ocasión bastará con expresar nuestro reconocimiento para este Profeta, Pastor y Mártir, desde la convicción de que San Romero de América, como así le llama el pueblo que ya hace tiempo que lo elevó a los altares, -aunque su Iglesia haya preferido canonizar mucho antes a Escrivá de Balaguer-, ya está resucitando constantemente en la causa del pueblo salvadoreño.

Romero, que inicialmente era, como casi todos los Obispos, conservador y que fue mandado por el Vaticano para apaciguar una posible rebelión diocesana, se negó a callar, cuando vio morir a su pueblo (y a su amigo Rutilio), y también rechazó apoyar a esa oligarquía salvadoreña que explotaba al pueblo. Y por eso lo mataron, pues ya dijo que correría la misma suerte que ellos y sus mismos riesgos.

Pero también dijo, “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”, y eso es lo que está pasando año tras año. Cobra vida en los cientos de comités de solidaridad que llevan su nombre por todo el mundo; vuelve a vivir hasta en Albacete, donde el Centro de comercio justo, lleva su nombre y su espíritu; y también su muerte ha servido para democratizar El Salvador, y así, el reciente triunfo de Mauricio Funes, del FLMN, es un inmejorable homenaje, porque Romero también decía que “hay que organizar y movilizar hacia la transformación socio política” y ese fue su profetismo.

La lucha sigue. América ya no se calla. Viva San Romero de América.

Termino con unas palabras que nos envían nuestras comunidades hermanas de allá (CEB) cuando corroborando este último aserto nos dicen que “El triunfo del FMLN no es mas que la expresión de un pueblo que tiene deseos de cambio que esperemos no sea cosmético y sí sea a favor de los pobres, que fue la causa central del mensaje y compromiso de Monseñor Romero”.

(*) Luis Ángel Aguilar Montero es miembro de CCP y coordinador provincial de Izquierda Unida.

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