Conmemoran Israel y Egipto 30 años de paz fría

Por José Parra.

Jerusalén.- Israel y Egipto se preparan a conmemorar una histórica fecha y una no menos esperada firma: la del Tratado de Paz bilateral del 26 de marzo de 1979. Ese día en la explanada de la Casa Blanca, el presidente egipcio Anuar Sadat y el primer ministro israelí Menajem Beguin sellaban un oscuro capítulo de 30 años de guerras y hostilidades. Tres décadas después del primer acuerdo de paz de Israel con un país árabe- y no de uno cualquiera sino de una potencia regional como Egipto- la conclusión más positiva es que sigue vigente. Y con él, una paz muy fría pero estable.

“Egipto es un país muy importante en la región y la paz que tiene con nosotros es un activo estratégico incalculable”, afirma el presidente israelí Shimón Peres. Es una opinión que comparte su homólogo egipcio, en cargo y veteranía, Hosni Mubarak, una figura clave en el proceso. Mubarak era el vicepresidente egipcio cuando el 19 de noviembre del 1977, Sadat sorprendió al mundo -y enfadó a muchos árabes- al aterrizar en el aeropuerto de Tel Aviv.

“Le dije a Sadat que no pasaría nada malo si lo intentábamos”, recuerda Mubarak sobre el viaje de Sadat y su emocionante discurso ante el Parlamento israelí. “No más guerras. No más derramamiento de sangre”, dijo en esa oportunidad Sadat. Fuer algo más que palabras triviales, y convencieron a las partes y en especial al mediador, el presidente estadounidense James Carter, de que el acuerdo de paz era inminente.

De ese viaje comenta el escritor Ani Mansur, entonces asesor de Sadat: “Estábamos en el avión camino de Israel y de repente vimos que dos cazas israelíes llegaron a nuestro encuentro. Le comenté, ‘señor, no vienen a atacarlo sino a protegerlo. El avión es el Arca y usted es el Noé de nuestros tiempos. Usted va salvar a Oriente Medio de más derramamiento de sangre’”.

El acuerdo conllevó la devolución del Sinaí a Egipto pero provocó el asesinato de Sadat por extremistas en su país, furiosos por la paz con Israel. Fue un atentado en 1981 del que se salvó el número dos y desde entonces indiscutible número uno de Egipto, Mubarak. Treinta años después, Israel y Egipto se muestran satisfechos de su relación, que se puede definir como “correcta”. No hay euforia ni intimidad. Una paz de intereses estratégicos y no de ciudadanos. Los israelíes siguen desconfiando de Egipto y en la calle egipcia hay un profundo odio hacia Israel, en especial por la situación de los palestinos.

Ya lo dijo en 1979 el entonces jefe de la diplomacia egipcia, Boutros Boutros-Ghali: “Egipto tiene la paz pero los palestinos aún no recuperan sus derechos”. Los embajadores israelíes enviados a lo largo de todos estos años a El Cairo vuelven “horrorizados” ante las críticas y mensajes contra Israel, tanto de la élite como del ciudadano más simple. “Los artículos y caricaturas de los medios de comunicación egipcios son en muchos casos antiisraelíes y antisemitas. Sin mencionar el conocido boicot a los intelectuales”, dijo a Notimex un ex embajador destinado a la capital de Egipto.

En Egipto apenas se conmemora la efeméride mientras que en Israel se celebran varios actos. Uno solemne y oficial en el Ministerio del Exterior y el otro académico en la Universidad Hebrea de Jerusalén. En una conferencia convocada a raíz del pasado, se habló sobre todo del futuro. El embajador egipcio en Israel, Yasir Rida, afirmó que “no puede haber una paz sin la creación de un Estado palestino”. “Israel debe estudiar y aceptar la iniciativa de paz de la Liga Arabe para atajar determinadas interferencias maliciosas externas en los intereses palestinos”, añadió. Se refería, como hicieron Mubarak y el presidente palestino Mahmud Abbas en las últimas semanas, a la gran influencia de Irán en el grupo islamista palestino Hamás.

Tras afirmar que “la tragedia del pueblo palestino sigue siendo el corazón del conflicto en la zona”, Rida destacó las relaciones con Israel y exigió al próximo gobierno de Benjamín Netanyahu que apueste “de forma intensa p

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