"Mercaderes en el Templo"

Por Mumía Abú-Jamal

Para los lectores del Nuevo Testamento de la Biblia, pocas historias ilustran mejor la furia de Jesús de Nazaret que la expulsión de los mercaderes del Templo, porque, como El dijo, lo habían covertido en “guarida de ladrones.”*

Este evento is memorable porque muestra a Jesús no hablando enfurecido, si no actuando. En vedad, algunos artistas lo representan botando del Templo a latigazos a los mercaderes, quienes corren despavoridos en el caos.

Esas imágenes fueron evocadas milenios después cuando el Presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt pronunció su famoso discurso inaugural, “El Unico Miedo es el Miedo Mismo.”

Cuando el país caía bajo los fuertes hielos de la depresión, Roosevelt dijo palabras que fueron reconocidas por muchos de ese tiempo: “….[L]os que manejan los intercambios de bienes de la humanidad han fallado; por su propia terquedad y por su incompetencia, han admitido su fracaso y han renunciado.

El alma y la inteligencia humanas acusan y rechazan en la corte de la opinión pública las prácticas de esos mercaderes sin escrúpulos.”

Continuó Roosevelt: “Los mercaderes han huído de sus tronos en el templo de nuestra civilización. Hoy podremos restaurar en ese templo las verdades antiguas. La medida de la restauración está en la forma como apliquemos más nobles valores sociales sobre la mera ganacia monetaria.”

Esas palabras fueron dichas el 20 de enero de 1933.

Fué hace 76 años; y otra vez, los “que manejan los intercambios de los bienes de la humanidad” han fallado y la nación está atrapada por las heladas cadenas de la depresión.

Si — dije depresión, porque hace sólo seis meses el presidente aseguró al país que el estado de la economía era “bueno,” aún cuando la nación estuvo atada a una recesión por la mayor parte del año.

Si ésto no es una depresión, ésto está a un paso de ser una depresión.

Pero no estamos en 1933.

Los mercaderes que llevaron la economía al cataclismo no han admitido su derrota. Ellos hoy están haciendo más dinero — en efecto, a ellos se les está dando dinero de los impuestos que paga el pueblo — y en la forma tan fácil que lo desperdician, piden más.

Cuanto más pierden, más quieren.

Estos mercaderes no están siendo botados del templo — a ellos se les están dando mesas más grandes!

Vean a AIG, Goldman-Sachs, Citigroup –no sólo más dinero, si no más, más y aún más dinero!

Porque, en la opinión de Washington y de la Reserva Federal, ellos son “muy grandes para fracasar.”

Bajo esa ilógica, se van a tragar la luna — y se van a hacer más grandes, mientras la economía de la nación se empeora hora tras hora.

Esta no es una “guarida de ladrones,” este es un Templo de ladrones, donde los bancos han robado la fortuna de millones por un lado, sólo para saquear ahora el tesoro del país por el otro. A ellos se les está pagando por saquear la economía nacional — y lo único que los políticos pueden hacer es preguntarles, “Quieren más?”

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