Xocolatl, una delicia que endulza la vida a niños pobres en Guatemala

GUATEMALA – La bendición sigue a veces derroteros inesperados: una religiosa española ha conseguido que el chocolate se convierta en la principal fuente de ingreso para su proyecto de alimentar y educar a 250 niños sin recursos en un suburbio de la capital guatemalteca.

El Xocolatl, que en idioma maya significa agua amarga, se ha convertido desde hace menos de tres años en una dulce realidad para el Colegio de las Hermanas Carmelitas de la Enseñanza, de cuyos fogones salen cada día deliciosos chocolates artesanales puros, con leche, café, naranja, macadamia, pasas o nueces.

La fabricación de chocolates se ha convertido en la imagen de ‘Futuro Vivo’, un proyecto de la madre Uti, una religiosa española de Ávila que llegó a Guatemala hace diez años, tras haber permanecido 15 años en República Dominicana con otro proyecto destinado también a niños sin recursos.

La idea del Xocolatl surgió en un curso en el que la madre Uti coincidió con Claudia Ramírez, en silla de ruedas desde hace 22 años tras un accidente, especializada en Alemania en la elaboración de chocolates.

Después de ese encuentro nacieron varias ideas para involucrar a las madres de los niños del centro en diferentes proyectos, aunque ninguno funcionó, por lo que decidieron instalar la fábrica artesanal como un taller dentro del programa ‘Futuro Vivo’. El éxito no se hizo esperar.

“El chocolate ahora es una estrategia global” para el proyecto comunitario, dice a AFP la directora del Colegio de las Hermanas Carmelitas de la Enseñanza, la madre Sabina, una dominicana que llegó a Guatemala junto con la madre Uti para apoyarla en la nueva aventura.

Los 4.500 dólares que recaudan mensualmente de media -más del doble en diciembre para Navidad- ayudan a los 250 niños del proyecto y dan trabajo a seis mujeres que los fabrican.

“Con ternura y fortaleza de mujer”, reza el papel que envuelve estos chocolates que endulzan la vida de mucha gente, pues buena parte de la producción es comprada por la cadena de tiendas de ropa y cafés selectos Saúl E. Méndez, implantada en Centroamérica, para repartirla entre sus clientes.

En el centro se imparten clases a niños mayores de tres años durante el día y de noche a los 40 adultos que participan en un programa de alfabetización, avalado por el ministerio de Educación.

Más del 20% de los 13 millones de guatemaltecos son analfabetos y más del 50% viven en la pobreza, según datos oficiales.

El Centro también se nutre con donaciones de España y Alemania, así como de varias entidades y particulares que apadrinan a los niños.

Además de la educación gratuita, ‘Futuro Vivo’ ofrece los materiales de trabajo, el desayuno y el almuerzo a los 250 niños, cuyos padres se han organizado para colaborar con el centro.

Las madres de estos pequeños se encargan de cocinar los alimentos que tomarán sus hijos, mientras que los padres hacen labores de jardinería, limpian el establecimiento de dos niveles, realizan trabajos de electricidad y pintan las instalaciones.

Una peluquera, madre de uno de los estudiantes, viene una vez a la semana a a cortar gratuitamente el cabello a los infantes, mientras que un médico voluntario se encarga de controlar su salud.

Los ingresos por la venta de los chocolates se utilizan en la compra de alimentos para estos pequeños sin recursos y para pagar a los 13 maestros contratados, así como los salarios de las mujeres que los fabrican.

El terreno donde se edificó el centro fue cedido por un periodo de 30 años por una universidad privada, aunque al cabo de ese tiempo lo tendrán que devolver.

El deseo es que los chocolates les permitan ingresos suficientes para comprarse otro edificio y sacar a miles de niños de la pobreza para entonces.

You must be logged in to post a comment Login