Triunfo del cine ecuatoriano y premios para el argentino en Toulouse

TOULOUSE (AFP) – La película ecuatoriana “Impulso” de Mateo Herrera ganó el sábado el Gran Premio Flechazo, el mayor galardón del Festival de Toulouse, mientras directores argentinos acaparaban la mayoría de los otros premios.

Mateo Herrera es laureado por una obra en la que el realismo y lo fantástico se mezclan sutilmente para componer un retrato de adolescente en busca de identidad.

Filmada en blanco y negro, enmarcada por la música metal, “Impulso” cuenta la historia de Jéssica (Cecilia Vallejo), joven de 17 años que, de Quito, donde vive con su abuela, parte a una hacienda del campo ecuatoriano en busca de su padre, que nunca conoció.

Allí es recibida por sus tíos y conoce a su primo. El ambiente de la casa, primero acogedor y familiar, va tomando tintes inquietantes que desconciertan a Jéssica y, mientras los dos jóvenes inician una relación amorosa, aparecen cada vez más acontecimientos extraños.

Una historia en la que lo fantástico aparece casi subrepticiamente en lo cotidiano (se piensa inmediatamente en Edgard Allan Poe) y se pone al servicio de la descripción psicológica del personaje, de su búsqueda de identidad y de amor.

El Premio del Público fue para “El artista”, primer largometraje de ficción de los documentalistas Gastón Duprat y Mariano Cohn, película que apela al humor para proponer una reflexión sobre la creación artística y un retrato sin concesiones del mundo del arte.

La historia es la de una impostura. Jorge Ramírez (Sergio Pangaro) es enfermero en un hospital geriátrico, donde se apropia de los dibujos hechos por uno de sus pacientes, Romano (interpretado por el escritor Alberto Laiseco), un anciano encerrado en sí mismo que sólo habla cuando tiene ganas de fumar, pronunciando únicamente la palabra “pucho”.

Jorge Ramírez presenta como suyos los dibujos del viejo a una galería de arte y se convierte rápidamente en artista de éxito. Con él, el espectador va descubriendo el mundillo del arte, un medio a menudo esnob y en el que frecuentemente el discurso intelectual pleno de referencias eruditas oculta la ausencia de ideas.

Artistas, curadores, galeristas, críticos, historiadores del arte: ninguno de los personajes, pintados de manera deliciosa, escapa a una ironía sutil que evita empero la farsa.

Otro director argentino, José Campusano, se llevó el Premio Descubrimiento (primeras y segundas obras) por “Vil romance”, obra trágica cuya narración se sitúa en el linde de la ficción y el documental.

El Premio Fipresci, otorgado por la Federación Internacional de la prensa cinematográfica, fue también para una película argentina, “Historias extraordinarias”, ópera prima de Mariano Llinás.

“Historias extraordinarias”, cinta de más de cuatro horas de duración, cuenta tres historias paralelas con innumerables personajes. Filmada precariamente, la narración, disparatada, surrealista y con sesgos kafkaianos, reposa totalmente en la voz en off, que literariamente explica al espectador lo que ocurre o lo que va a ocurrir.

El Premio Signis del Documental recayó en “La Asamblea”, del argentino de origen hondureño Galel Maidana, que filmó los talleres artísticos destinados a los pacientes de un hospital psiquiátrico de Buenos Aires.

Toulouse otorga asimismo dos premios destinados a laurear cortometrajes: el Premio Signis recayó en el director mexicano Alonso Ruizpalacios por “Café Paraíso”, y el Premio Courtoujours en “Atlántico” del brasileño Fabio Meira de Sousa.

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