Vaqueros, vestido largo y rock en el Baile de la Rosa en Mónaco

MÓNACO, (AFP) – El tradicional Baile de la Rosa de Mónaco, presidido por el príncipe Alberto II, se rindió al rock’n’roll personificado por el legendario Chuck Berry y su guitarra mágica.

Después de la Movida madrileña el año pasado, la primera fiesta mundana de la temporada monegasca optó por un rock desaliñado muy trabajado.

El príncipe Alberto, secundado por su novia, Charlène Wittstock, la princesa Carolina con sus hijos Pierre y Charlotte Casiraghi, tomaron asiento en la sala de las Estrellas de un Sporting Monte-Carlo transformado.

Paredes de cemento en ‘trompe loeil’, toldos plásticos maculados de pintura y sembrados de inmensos paneles luminosos, telones pintados como chapa ondulada oxidada, manteles de tela vaquera: los 750 invitados de la velada fueron recibidos en un ambiente de ‘garaje’ que desentonaba con sus trajes y vestidos de gala.

En el escenario, Chuck Berry, leyenda viviente del rock con sus 82 primaveras, era la estrella de la noche al lado de talentos de la generación joven: The Pipettes, Sheraff, Nameless, MattRach…

El Baile de la Rosa organizado por la Sociedad de Baños de Mar (SBM) permite recabar fondos para la Fundación Princesa Grace, que se dedica sobre todo a ayudar a los niños hospitalizados.

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