Salen al paso latinos a la crisis económica en NY

Por Angélica Peña

Nueva York.- En lugar de desanimarlos, la crisis económica alienta a los latinos residentes en Nueva York a seguir adelante con sus planes futuros. José Martín, su esposa Cecilia y Viridiana, la menor de sus hijas, instalan todos los días, cerca de un parque en Brooklyn, una mesa en la que colocan ropa para vender.

“A peso, a dos” vocean los improvisados vendedores ambulantes. No es cualquier ropa. La mayoría son prendas de Jonathan, Mario, Brandon, Angel, Jesús, Sergio y Adrian, sus siete nietos.

“Tenemos que salirle al paso a la crisis, y esta es ropa buena que ya van dejando y que nos sirve para llevar la comida a la casa. Era ropa que estaba guardando, pero ni modo”, dijo Cecilia. Hace casi dos semanas empezaron a vender las prendas. Con ayuda de un miembro de la Junta de Acción Comunal del vecindario, consiguieron un espacio cerca al parque para ofrecer sus productos.

“Pagamos cinco dólares por día y a veces vendemos 30 dólares, es decir que nos llevamos 25 a casa. Aunque a veces vendemos tamales, champurrados, arroz con leche y hasta flores para poder tener lo del día”, indicó Cecilia.

José llegó a Nueva York en 1989 proveniente de Aclatlán de Osorio, estado de Puebla, persiguiendo una mejor calidad de vida.

Cuatro años después llegaron Cecilia y Viridiana, y poco a poco trajeron a sus cuatro hijos, quienes ya viven en Nueva York y son los padres de los dueños de la ropa que venden sus abuelos en la calle.

José, quien ha realizado trabajos en fábricas, como celador y como cortador de aluminio, tuvo en este último empleo un accidente que le dejó inmovilizado un dedo de la mano derecha hace nueve meses, y desde entonces no ha conseguido trabajo. “Es duro, te utilizan y cuando ya no les sirves te botan y ya. Casi ni me atienden en los hospitales, porque no tengo un seguro ni dinero con qué pagar las cuentas, pero seguimos luchando”, comentó José.

Orgullosamente, comenta que gracias a Dios ha sacado a su familia, y sólo les falta que la menor de sus hijos vaya a la universidad, aunque lamentan que las leyes no permiten a Viridiana obtener un diploma de estudios superiores debido a su estatus migratorio. “Es injusto, es discriminatorio. Sólo por el hecho de no tener un número no es justo que no pueda realizar estudios superiores”, señaló Viridiana, quien en dos años termina su secundaria.

“Tengo claro que quiero ser abogada”, afirmó la menor de la familia Martín. “Alguien debe ayudar a defender a los inmigrantes”, agregó. La pareja afirma siempre tener la voluntad de salir adelante en las crisis.

“Así somos los mexicanos, siempre salimos adelante”, comentó José, quien mostraba la estampa de la virgen de Guadalupe que siempre carga en su billetera. Cecilia cuenta que cuando trabaja limpiando casas, desde las siete de la mañana hasta las siete de la noche, a veces recibe un pago de 50 dólares.

“No me importa. Lo que importa es llevar la comida a la mesa”, afirmó Cecilia. Venimos a trabajar y no le hacemos daño a nadie. Venimos a rompernos el lomo”, señaló por su parte Luz Ramírez, inmigrante ecuatoriana, vecina de los Martín y residente en Nueva York desde hace 11 años.

Ramírez perdió su empleo en un restaurante hace casi un año, y desde entonces ha trabajado en limpieza y ha sobrevivido gracias a la ayuda de los fieles de iglesia cristiana a la que acude, afirmó.

“Ya estoy lavando y arreglando mi ropa usada que está en buenas condiciones para salir a venderla al parque. Debo salir de esta situación”, dijo Ramírez. “Es sol sale para todos y le podemos ayudar a la vecina”, afirmó José.

“Confiamos en Dios que nunca nos desampara. Y que el nuevo presidente nos ayude a que nos den los papeles en este país”, afirmó Cecilia, mientras doblaba con cierta nostalgia la ropa de sus nietos.

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