Netanyahu ofrece negociar por acuerdo definitivo con palestinos

Por José Parra.

Jerusalén.- El primer ministro entrante Benjamín Netanyahu declaró hoy que “el mayor peligro para la humanidad y para el Estado de Israel es que el régimen radical islámico de Irán”, durante la ceremonia de su investidura en el Parlamento.

Afirmó que el régimen iraní “desea nuestra desaparición y tener armas nucleares”.

Asimismo, el primer ministro envió un mensaje a la Autoridad Nacional Palestina: “Si ustedes quieren, se puede conseguir la paz. Mi gobierno buscará la paz en tres niveles simultáneos, que son económico, político y de seguridad”.

“Apoyaremos organismos de seguridad palestinos que luchen contra el terrorismo y negociaremos intensamente con los palestinos para un acuerdo definitivo”, abundó.

Netanyahu sostuvo que “para conseguir la paz, el interlocutor palestino debe luchar contra el terrorismo y educar a sus hijos en favor de la paz y reconociendo a Israel como el hogar nacional del pueblo judío”.

Diez años después de dimitir, Netanyahu cumplió este martes su sueño de volver a la jefatura del gobierno, y regresa con una coalición estable y muy amplia.

El nuevo gobierno (30 ministros y siete viceministros) cuenta con el apoyo de 74 de los 120 diputados, por lo que la votación parlamentaria es un simple trámite, sobre todo si se considera que uno de cada cuatro diputados de esta legislatura es ministro.

Sin embargo, no fue una sesión tranquila para Netanyahu, criticado duramente por la oposición.

La mayor réplica la dio la centrista Tzipi Livni, jefa del partido Kadima, quien acusó a Netanyahu de “comprar el poder con el dinero del contribuyente en los acuerdos coalicionarios y el excesivo número de ministros”.

Muy combativa en su nuevo papel de líder de oposición, Livni definió al Ejecutivo como “inflado con ministros y viceministros sin contenido y con gasto de muchísimo dinero para objetivos sectoriales en plena crisis económica”.

En su última aparición como primer ministro, Ehud Olmert hizo un balance positivo de sus tres años en el gobierno, afirmando que “las operaciones militares públicas y secretas han contribuido a fortalecer la capacidad de disuasión y la seguridad de Israel”.

Se refería al ataque contra la presunta instalación nuclear en Siria (2007) o el supuesto bombardeo israelí de hace dos meses en Sudán contra un convoy de armas iraníes con destino al grupo islamista Hamás en Gaza.

Olmert pidió a su sucesor que adopte la solución de “dos Estados para dos pueblos” como fin del conflicto con los palestinos.

Netanyahu asumió la jefatura del gobierno respaldado por la mayoría en el Parlamento pero muy criticado por la opinión pública. Pocos entienden que en plena crisis económica tenga un gobierno con el gasto que suponen 30 ministros, seis de ellos sin cartera, y siete viceministros.

“Es un gobierno escandalosamente despilfarrador y que se preocupa más de los intereses personales que del colectivo”, dijo Shelly Jaimovich, joven diputada laborista que pese a que su partido está en el gobierno interrumpió varias veces el discurso de Netanyahu.

Jaimovich y cuatro laboristas anunciaron que no votarán en favor del gobierno en el que su líder Ehud Barak será ministro de Defensa.

Para poder formar gobierno, Netanyahu se vio obligado a pagar un precio alto en ministerios y dinero. El líder del partido Likud accedió a todas las exigencias de sus socios de coalición como el Partido Laborista, el ultranacionalista Israel Beitenu y el ortodoxo Shas.

En un intento de sofocar rebeliones internas en el Likud, Netanyahu repartió ministerios a muchos de los suyos. En total habrá 15 ministros de su propio movimiento.

Ante la escasez de puestos y el exceso de aspirantes, incluso creó nuevos cargos como el de ministro de Asuntos Secretos que irá a parar a Dan Meridor. Es un Ejecutivo tan amplio que el Parlamento tuvo que alargar la mesa destinada a los ministros en el centro del plenario.

Con la entrada del Partido laborista, Netanyahu consiguió “moderar” la imagen

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