Sentencia a Fujimori: un triunfo de la justicia y los derechos humanos que afecta a mi familia directamente

Cuando

mi padre fue asesinado en Perú durante el gobierno de Fujimori,

realmente mi vida cambió. Mi retorno temporal a Perú fue manchado por

una dolorosa razón, algo que nunca imaginé ocurriría. Esta tragedia

dejó una cicatriz que está presente sobre todo hoy cuando vi al ex

dictador siendo condenado por la justicia peruana.

Después de 9

años, el dolor aún está aquí – muy lejos de mi querido Perú, pero tan

cerca de mi corazón. Escribo sobre esto porque hoy siento esperanza, y

quizá esa esperanza es compartida por muchos peruanos que han perdido a

sus familiares a causa de la violencia y las guerras en el Perú,

incluyendo las acciones de grupos guerrilleros y del estado peruano.

Los peruanos celebramos que el ex dictador Alberto Fujimori ha sido

condenado a 25 años de cárcel, pero también somos conscientes de que

esto es sólo el comienzo de un proceso de reconciliación que debe

continuar. Porque hoy la sentencia no es definitiva y será apelada por

la defensa de Fujimori. En el plazo de seis meses, habrá un resultado

final más probable antes de que finalice el año, como ha dicho Ronald

Gamarra, abogado de la parte civil en el juicio de Fujimori.

El

asesinato de mi padre no tuvo motivos políticos -al menos no sabemos

con certeza, y quizás nunca lo sabremos- pero el criminal fue miembro

de la Marina de Perú, un conductor borracho que nunca fue identificado

ni procesado. Sin embargo, este accidente se produjo en un momento en

el que la corrupción y la impunidad se habían apoderado de Perú, cuando

los años de Fujimori estaban a punto de terminar pues los peruanos ya

estaban hartos.

Mis familiares protestaron, hicieron todo lo

posible para encontrar la justicia, pero fue inútil. Yo culpo esa

impunidad a la corrupción de la dictadura de Fujimori. Mi familia en

Perú suspendió sus demandas con el fin de proteger a la salud de

nuestros familiares; y muchas veces le dije a mi madre que ella debe

superar la tristeza de nuestra pérdida, pero ella no puede ser tan

fuerte como sus hijos, incluso hasta hoy en día.

Sin embargo

llegué a comprender mejor los sentimientos de mi madre este año, cuando

conocí a una mujer mexicana que estaba en Washington, DC, para promover

la solidaridad internacional en el caso de su padre, asesinado por el

gobierno mexicano en la década de 1970. Cuando hablamos, ella lloró

como si el crimen había ocurrido ayer y compartió conmigo el hecho que

en su caso, el tiempo no ha ayudado a sanar el dolor, porque ella no

puede encontrar los restos de su padre.

Por esta razón, el

juicio a Fujimori es particularmente especial. Es el resultado de 16

años de una lucha jurídica que cobró impulso cuando los cuerpos de las

víctimas de un brutal asesinato ordenado por él personalmente en la

Universidad de La Cantuta, fueron encontrados – quemados y enterrados

en un desierto fuera de Lima. Esto ha sido fundamental para demostrar

la culpabilidad de Fujimori y para que los familiares tengan una prueba

del delito y algún resto de sus seres queridos.

El pasado 19 de

julio de este año, los restos de los 9 estudiantes y un profesor de la

Universidad de La Cantuta fueron enterrados después de ceremonias de

homenaje en esa universidad y en una iglesia local. Los familiares

tuvieron la oportunidad de dar a sus seres queridos una despedida

definitiva en una ceremonia funeraria. Ellos junto a sus amistades

lloraron y celebraron pero lo que es más importante, expresaron su

esperanza de que Fujimori será condenado. Y eso sucedió el día de hoy.

El

éxito del juicio de Fujimori tiene que ver en parte a la ardua labor

realizada por los familiares de las víctimas, con el apoyo de

defensores de los derechos humanos en Perú como APRODEH y la

Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, pero también por el decidido

apoyo de organizaciones de EEUU que han ayudado a los peruanos en todo

momento. Los motivos para el apoyo de los estadounidenses son

discutibles, pero ha sido crucial y muy importante, de hecho.

Debido

a que ese apoyo es cómo conocí también a Gisela Ortiz, hermana de una

de las víctimas de la matanza de La Cantuta y la representante de todos

los familiares. Ella me dijo en Washington que su lucha ha durado todos

estos años, motivada por el amor que tienen para sus parientes muertos,

y por un compromiso de encontrar la justicia, para que sus seres

queridos descansen en paz sabiendo que los delincuentes han sido

castigados.

También Gisela dijo que “estamos fuertes gracias a

la solidaridad que hemos recibido todos estos años, y la convicción de

que estamos haciendo lo correcto, porque nuestros familiares no eran

terroristas”. Gisela insiste en que su lucha ha sido a veces mal

entendida en Perú por los Fujimoristas, que están cegados por razones

políticas.

A pesar de que el delincuente que se llevó la vida de

mi padre se ha mantenido desconocido y nunca ha sido procesado, para mí

el verdadero criminal es Fujimori. Durante su dictadura y debido a sus

acciones quebrando la ley, promoviendo la falta de respeto por la vida

humana, y corrompiendo el sistema judicial, se creó el ambiente que

permitió que este crimen que ocurra en primer lugar.

Así que

hoy, cuando vi a Fujimori siendo condenado, he visto al asesino de mi

padre siendo castigado. Y pensé en mi padre y sentí que la justicia ha

sido servida. He sido testigo de todo esto, viviendo en un país que

apoyó firmemente a la dictadura fe Fujimori bajo la administración Clinton, pero

que hoy se ha convertido en un firme defensor de su enjuiciamiento.

Por

supuesto, esta sentencia no traerá a mi padre de vuelta a la vida, pero

definitivamente traerá algún tipo de consuelo para mí y para mis

familiares. Ricardo Quiroz Zune y su legado nunca se fueron de nuestras

vidas, pero hoy estamos seguros de que él –un creyente de la justicia

para todos y dirigente laboral- está complacido y en paz en algún

lugar. No importa que la tristeza por su horrible muerte todavía está

aquí-va a durar tanto tiempo mientras estemos vivos- pero espero que

otros peruanos no pasen por este tipo de tragedias.

De hecho,

puedo decir que mi vida cambió desde que ocurrió esta tragedia, y poco

a poco ha sido la razón para valorar y luchar por la justicia y los

derechos humanos para todos, en todas partes.

Mi esperanza ahora

es que esta sentencia será respetada, y que el actual presidente Alan

García no intervendrá indultando a Fujimori, o que interrumpa este

juicio inconcluso a través del juez César Vega Vega, su elegido como

presidente de la Corte Suprema de Justicia de Lima.

El

presidente García podría utilizar este juicio para lograr alianzas

políticas con miras a las elecciones presidenciales de 2011, y también

porque lo haría porque tiene miedo que un día el mismo será juzgado.

Durante su primer gobierno, García ordenó el asesinato de miles de

peruanos inocentes -una vez conocí a algunos familiares de las

víctimas- y su actual gobierno ya ha matado a 23 peruanos con acciones

adoptadas por el ejército y la policía nacional.

Si la sentencia

de Fujimori se revierte, esto significaría una gran ofensa a la memoria

de las personas que perdieron a sus seres queridos en sus manos, pero

lo más importante seria la ruina de una victoria increíble lograda hoy

por la justicia peruana. Vamos a estar alertas y luchar por que ello no

suceda.

El día de hoy, estamos en paz y recordamos. Doy las

gracias a todos los que trabajaron para que esto suceda, gracias a los

magistrados César San Martín, Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe,

entre otros miembros del tribunal, así como a toda la gente que apoyó

este trabajo. Este es un triunfo para todos los peruanos, especialmente

para los familiares de las víctimas de Fujimori, pero también para los

activistas de derechos humanos en todo el mundo. Gracias. Yusulpayki.

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