Tesoros del Monte Athos se exponen por vez primera fuera de Grecia

PARIS (AFP) – Los tesoros centenarios de los monasterios del Monte Athos, manuscritos y objetos litúrgicos, se exponen por vez primera desde su creación fuera de Grecia y son presentados en el Petit Palais de París a partir del viernes.

Exta exposición excepcional de 183 obras religiosas que datan de los siglos IX al XVIII permite además admirarlas a las mujeres, cuya entrada al célebre sitio del norte de Grecia está terminantemente prohibida desde hace siglos.

La muestra, titulada “El Monte Athos y el imperio bizantino: Tesoros de la Santa Montaña”, presenta, del 10 de abril al 5 de julio próximo, obras procedentes de nueve de los veinte monasterios ortodoxos del Monte Athos.

Seleccionadas por los conservadores del museo de Tesalónica, esas piezas salen de Grecia por vez primera. Y muchas de ellas no sólo de Grecia, sino también del Monte Athos.

“Es posible que no volvamos a ver esas obras en años, quizá nunca más”, declaró a la prensa la curadora de la exposición, Raphaëlle Ziadé. Ella misma “no las había visto nunca, salvo en fotos”, dice.

Donadas por los emperadores de Constantinopla o creadas por los monjes, las obras, hechas de materiales preciosos –sedas bordadas de oro, madera finamente tallada, cálices de jaspe y de plata dorada–, son otras tantas muestras del estilo bizantino, de su “preciosismo voluntario”, explica la curadora.

En el centro de la exposición, “una sala sonorizada con cantos del Monte Athos evoca el interior de una iglesia”, agrega.

Un iconostasio (elemento de separación entre la nave y el santuario) fue reconstituido con puertas que representan a la Virgen y frisos que evocan episodios de la vida de Jesús.

“Objetos de culto antes de ser objetos de arte”, numerosos iconos medievales pueden ser admirados, entre ellos un San Jorge y un San Demetrio, patrón de Tesalónica. Con un fondo de oro, “que simboliza el mundo inmaterial”, los dos santos guerreros son “representados en su juventud” y “con un aire melancólico característico de principios del siglo XIV”, dice Ziadé.

Junto a documentos firmados por los emperadores bizantinos, pueden admirarse manuscritos con bellas iluminaciones, entre ellos un evangeliario de 1340, regalado al monasterio de Vatopedi por el emperador Juan VI Cantacuceno.

“Las letras son de oro de una punta a la otra punta del manuscrito”, recalca Raphaëlle Ziadé. Una iluminación con fondo dorado representa un santo copista vestido con una túnica drapeada de azul intenso, junto a sus herramientas de trabajo, cuchilla, tinta y pluma.

La importancia que Grecia da a esta exposición y a su “estrecha cooperación” con Francia es reflejada en la presencia del Patriarca Bartolomeo I, el primer ministro griego Kostas Karamanlis y la ministra de Relaciones Exteriores Dora Bakoyannis, que inaugurarán la exposición el jueves por la noche.

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