Estudiante mexicano lanza campaña para evitar su deportación

Chicago.- Rigoberto Padilla, un estudiante y activista mexicano que llegó a los seis años a Estados Unidos, lleva a cabo junto a sus familiares, amigos y lideres comunitarios una campaña para evitar su deportación.

Bajo el nombre de “Campaña para salvar a Rigo Padilla”, instalada en internet, se reunen firmas a favor de su permanencia en este país.

Los compañeros de estudio de Padilla difunden su caso en blogs electrónicos y foros que organizan, mientras que los grupos pro inmigrantes buscan ayuda con políticos locales.

Padilla envió una carta al senador Richard Durbin y al congresista Luis Gutiérrez en la que pidió que hagan “tanto como sea posible” para evitar su deportación y expresó su inconformidad porque en Chicago no se cumple con la “ley santuario” para inmigrantes.

Rigoberto, de 21 años y originario de Jalisco, fue detenido por una infracción de tránsito el 18 de enero pasado, pero al no tener licencia de conducir lo arrestaron, pasó tres días en una estación de policía y después lo trasladaron a la cárcel del condado de Cook.

En la prisión su caso lo tomó el Servicio de Inmigración por lo que Padilla fue trasladado a un centro de detención en Chicago. Ahí le colocaron un brazalete de monitoreo electrónico en el tobillo derecho que porta, mientras espera fecha para su deportación.

Padilla continúa asistiendo al Harold Washington College, una escuela superior comunitaria en la que cursa el último semestre de su grado asociado en estudios latinoamericanos, así como a un programa de capacitación en una estación de radio latina.

Rigo, como le dicen sus amigos, es además el líder de la organización estudiantil latina de su escuela e integrante del comité que organiza la participación juvenil en la marcha pro inmigrante del próximo 1 de mayo.

Entre sus planes está el estudiar leyes y periodismo y dedicar más tiempo a programas de ayuda a la comunidad.

“No quiero rendirme, si acepto la salida voluntaria estaría perdiendo todo lo que tengo, mis amigos, mi familia, mis logros. Aunque soy mexicano, regresar a mi país de origen sería difícil para mi, el empezar en un lugar que no conozco”, expresó en entrevista.

“Me considero estadounidense, pero he sido identificado como mexicano y castigado por ello. He estado en este país por 15 años y he luchado para continuar mi educación con lo poco que tengo”, precisó.

En la misiva que envió a los legisladores, Padilla relató que de niño no entendía qué era lo que lo hacia diferente del resto de sus amigos con los que creció, hasta que concluyó la high school e intentó ingresar a las universidades.

“Ser un estudiante indocumentado se convirtió en una realidad y comenzó a afectarme directamente”, lamentó.

“Comprendí que debido a mi estado migratorio nunca obtendría los mismos recursos a los que el resto de mi clase tenía derecho y he enfrentado una difícil lucha por intentar continuar una educación superior”, agregó.

Los abogados consultados por Padilla han señalado que al no contar con un familiar que califique o sea un ciudadano estadounidense el joven estudiante carece de una trayectoria legal que le permita permanecer en Estados Unidos.

Pero, él consideró que por ser una persona productiva tiene alguna oportunidad, que el haber entrado a los seis años de edad lo exime del delito de ilegalidad.

Estimó que la ley DreamAct, recientemente reintroducida por el senador Richard Durbin al Senado federal, podría otorgarle la protección legal que requiere al ser un estudiante universitario.

Mientras, los líderes comunitarios que defienden a Padilla, aseguran que su caso es representativo de lo que padecen miles de jóvenes integrados a la sociedad estadounidense, pero penalizados de manera constante por la supuesta transgresión de sus padres.

“Tiene que ver con el reclamo que estamos haciendo al presidente (estadounidense Barack) Obama de una orden ejecutiva que pare las redadas y deportaciones”, señaló el coordinador del Movimiento 10 de Marzo, Jorge Mújica.

Adem

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