Jesús resucitó hace 2000 años y ha vuelto con Su palabra

Muchos cristianos conmemoran durante la Semana Santa el Domingo de Resurrección, que es el día en que se celebra que Jesús ascendió al cielo después de su crucifixión y con el que culmina el recordatorio de la pasión y muerte de Jesús de Nazaret.

Cristo desea resucitar en nosotros, pero Su fuerza sólo puede sernos de ayuda en la vida si nos esforzamos en llevar a la practica los Diez Mandamientos y El Sermón de la Montaña, para que podamos regresar como Sus hijos puros a las moradas que Dios nuestro Padre eterno tiene preparadas para nosotros, a Su reino, que no es de este mundo.

Cada vez más personas en todo el mundo comprenden que estamos viviendo un cambio espiritual de eras sin precedentes y como en todos ellos el Espíritu universal tampoco deja abandonados a Sus hijos.

En la época actual también ha venido un gran profeta a nosotros los hombres. A través de la palabra profética, Jesús de Nazaret, el Cristo de Dios, quien se convirtió en el Gólgota en nuestro Redentor, ha hecho realidad en nuestra época lo que prometió a la humanidad hace 2000 años./

El dijo: “Muchas cosas tengo aun que deciros, pero ahora no podríais entenderlas. Cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hacia toda la verdad”. (Juan 16,12) Esta promesa se está cumpliendo desde hace más de 30 años, porque el Cristo resucitado ha tomado a una persona y la ha instruido para ser Su mensajera y profeta.

A través de ella el Espíritu del Cristo de Dios ha traído al mundo toda la verdad del infinito. Así que podemos decir que el Cristo de Dios resucitado ha venido a la humanidad de hoy en día. “Quien tenga oídos que oiga. Quien lo pueda captar que lo capte” (Mt 11, 15).

Especialmente en Semana Santa, ¿quién no se pregunta por el sentido de la vida de Jesús de Nazaret, de su crucifixión y resurrección? En un extracto de la gran Obra “Esta es Mi Palabra”, Él mismo explica el acontecimiento de Su ejecución. Y dice literalmente: “Todo esto lo soporté para que la Redención pudiera venir a todas las almas y hombres.

Las tinieblas calumniaron a Mi cuerpo físico, se burlaron de él y lo mataron, pero no consiguieron separarme de Dios haciéndome dudar de Él. Yo permanecí en Mi Padre y el Padre permaneció en Mí. Y así vino a este mundo la gloria del Padre, como luz de la Redención. Y nadie puede apagar esta luz del mundo.(Cap 82, 17-19)». La Luz redentora, es la Luz de Cristo en nuestro interior, y desde entonces sirve de apoyo para todas las almas y seres humanos; Es la seguridad para el camino de regreso a la casa del Padre.

Él, Cristo, es por tanto el sustento en el alma y con ello el camino hacia una vida feliz y plena de satisfacciones, hacia aquello que cada uno añora y busca en su existencia.

Teresa Antequera Cerverón
73891412-W
www.radio-santec.com

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