Muestra exposición de WTC impacto de los atentados en los inmigrantes

Por Angélica Peña.

Nueva York.- Casi pierden la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y ahora enfrentan el reto de sobrevivir sin trabajo, sin techo y algunos con serios problemas de salud.

Jaime Munévar, quien se salvó de los atentados y trabajó durante nueve meses en la limpieza de la llamada “Zona Cero”, recuerda con nostalgia el pasado antes de padecer siete enfermedades, haber perdido a su familia y no poder conseguir un trabajo para mantenerse.

Su historia se puede conocer en el Centro de Tributo World Trade Center, que montó una exhibición que explora el impacto de los atentados en las comunidades inmigrantes de la ciudad.

Munévar es uno de los cuatro latinos que forman parte de la muestra “Renewing our American Dream after 9/11” (Renovando nuestro sueño americano después del 11 de septiembre), que se centra en la vida de 12 inmigrantes que vivieron en carne propia las consecuencias de los atentados.

Los protagonistas de este tributo se desempeñaron como trabajadores de limpieza, líderes comunitarios o son familiares de personas que murieron en los atentados.

En “Renewing our American Dream after 9/11” se expone la fotografía de los 12 inmigrantes y su historia relacionada con los atentados ¿cómo les afectó? y lo que están haciendo en la actualidad.

“Siempre he dicho que los terroristas no atacaron sólo a Estados Unidos, sino que el ataque fue contra todos nosotros los inmigrantes”, dijo Munévar.

Para muchos inmigrantes, los ataques les causaron serios problemas de salud que enfrentaron sin seguro médico, debido a su calidad de inmigrantes indocumentados, además de que perdieron su empleo.

Munévar afirma padecer de asma, rinitis, laringitis, reflujo ácido, depresión postraumática, estrés y cistitis.

“Tiemblo con el ruido de las sirenas, no puedo pasar por las alcantarillas y no resisto el olor a carne quemada”, indicó Munévar, un inmigrante colombiano que reside en Nueva York desde hace 14 años.

Por su parte, el mexicano Rafael Hernández recordó que la mañana del 11 de septiembre de 2001 tuvo una cita con unos amigos cuando escuchó el estruendo de la primera explosión y sin dudarlo un segundo se identificó como bombero y desde ese momento se convirtió en parte fundamental de las operaciones de rescate.

Como siempre lo hace este inmigrante mexicano, portaba su placa que lo identifica como miembro del “Heroico Cuerpo de Bomberos de la República Mexicana” y logró sobrepasar los controles de las autoridades.

“Pese a lo enfermo que estoy hoy, si algo así volviera a pasar no dudaría un momento en volver a ayudar”, señaló Hernández, quien vive en Nueva York desde hace 10 años.

Hernández comentó con orgullo cómo salvó a una señora embarazada, antes que la primera torre cayera y quedar atrapado entre los escombros, para luego salir a seguir ayudando.

El bombero mexicano ahora sufre de los pulmones, tiene que dormir con un tanque de oxígeno y tiene ataques de ansiedad y depresión.

“Más de 500 de las más de dos mil 700 personas que fallecieron en los atentados eran extranjeros y unos 600 inmigrantes realizaron labores de ayuda luego de los ataques”, dijo Merian Lobel, curadora del centro.

Lobel agregó que el 37 por ciento de la población de la ciudad de Nueva York es extranjera y cada comunidad inmigrante sufrió un impacto debido a los ataques.

“Esperamos que esta exhibición cree una conciencia de la profunda importancia de los inmigrantes y como estuvieron involucrados y afectados por los eventos del 9/11. Que los respeten como comunidades”, agregó.

De acuerdo con registros del programa de salud que lleva a cabo el centro Clínico Monte Sinaí, desde julio de 2002 cerca de 23 mil voluntarios y trabajadores de emergencia que estuvieron expuestos a tóxicos que dejaron los ataques han sido tratados.

Unos 40 mil han sido sometidos a exámenes periódicos de control médico, que ahora se realizan cada 12 meses, según datos del hospital.

Hasta el momento, el Centro de

You must be logged in to post a comment Login