Recuerda Papa la Ultima Cena y lava los pies a 12 sacerdotes

Ciudad del Vaticano.- El Papa Benedicto XVI presidió el jueves la misa “in coena domini” que recuerda la Ultima Cena y lavó los pies a 12 sacerdotes, en recuerdo al gesto cumplido por Jesús a sus apóstoles hace más de dos mil años.

Ante unas cuatro mil personas congregadas en la Basílica de San Juan de Letrán, al sur de Roma, el líder máximo de la Iglesia católica pidió rezar a Dios para que aleje de los ojos y del alma de los fieles el mal.

Durante la homilía, pronunciada en italiano, el Papa aseguró que Jesús ha enseñado a alzar los ojos y, sobre todo, el corazón. A levantar la mirada quitándola de las cosas del mundo y a orientarla en la oración hacia Dios.

“En un himno de la oración de las horas pedimos al señor custodiar nuestros ojos para que no reciban y dejen entrar en nosotros la vanidad, la nada, sólo aquello que es apariencia”, dijo.

Por ello, llamó a rezar para que, a través de los ojos no entre en los cristianos el mal, “falsificando y ensuciando” así su ser.

“Pero queremos, sobre todo, rezar para tener ojos que vean todo lo que en realidad es verdadero, luminoso y bueno; para que nos volvamos capaces de ver la presencia de Dios en el mundo”, añadió.

El pontífice pidió que “oremos para que veamos el mundo con ojos de amor, con los ojos de Jesús, reconociendo así a los hermanos y a las hermanas que necesitan de nosotros, que esperan de nuestra palabra y de nuestra acción”.

Tras el sermón, el Papa cumplió el rito del lavado de los pies a 12 sacerdotes de la diócesis de Roma, mientras los presentes fueron invitados a hacer una donación económica, cuya suma fue entregada después al pontífice.

Lo recaudado allí, por decisión del mismo Papa Joseph Ratzinger, será destinado a la comunidad cristiana de la Franja de Gaza, en Medio Oriente.

Al finalizar la misa se procedió a la “reserva” de la eucaristía, es decir, la hostia consagrada no fue colocada en el sagrario -en el altar mayor- sino a un costado del templo en una capilla y revestida de tela negra.

Así permanecerá hasta el próximo sábado en recuerdo de los últimas horas de vida de Jesús que comenzaron tras la última cena con su captura en el cerro del Getsemaní, su encarcelamiento, juicio y crucifixión el Viernes Santo.

En conmemoración del camino al cual fue sometido Cristo, de uno a otro edificio público de Jerusalén en espera de ser juzgado y ajusticiado, miles de fieles realizarán la noche de este Jueves Santo la llamada “visita de las siete casas” por las calles de Roma.


Llega celebración de Semana Santa en Jerusalén a su máximo fervor

Jerusalén.- Las celebraciones de Semana Santa entraron en Jerusalén en su momento de mayor fervor con las ceremonias en los lugares por los que pasó Jesús, entre ellos el de la Agonía y el huerto donde fue detenido por los romanos: Getsemaní.

“Sentimos su agonía, su pasión, las mismas que él debió afrontar sabiendo su suerte, la de que tenía que cargar con los pecados de toda la humanidad”, dijo Belén Ramírez, una española que como tantos otros peregrinos visita la iglesia de las Naciones en Jerusalén.

A pocos metros de esa iglesia, conocida como de la Agonía y edificada hace unas décadas con donaciones de varios países, está el Huerto de Getsemaní, el olivar milenario donde Jesús fue delatado por Judas y arrestado por los romanos antes de la Crucifixión el Viernes Santo.

Como la iglesia de las Naciones, Getsemaní, la Tumba de la Virgen María o el más alejado Cenáculo, que está al otro lado de la ciudad vieja, miles de peregrinos visitan los lugares sagrados de Jerusalén para conocer de cerca la historia de la Semana Santa y rezar.

“Me lo imaginaba de otra manera. Es bonito, pero tenía la impresión de que estaría más adornado con objetos religiosos y cruces, lámparas”, manifiesta Irene Valenzuela, una devota originaria de Chile.

Los latinoamericanos son uno de los principales grupos que por tradición visita Tierra Santa en este período, pero la crisis económica parece habe

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