Clara Rojas asegura haber “perdonado” a Ingrid Betancourt por su secuestro

SANTIAGO, (AFP) – La ex rehén de la guerrilla colombiana de las FARC, Clara Rojas aseguró haber “perdonado” por su secuestro a su compañera en cautiverio, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a días de lanzar ‘Cautiva’, libro donde relata pasajes de los seis años que estuvo en la selva.

“Por su puesto, he perdonado a Ingrid. El sentido de escribir mi libro es dar vuelta una página. Espero ahora empezar otros proyectos que me permitan olvidar”, sostuvo Rojas al diario chileno El Mercurio, en una entrevista publicada este domingo.

Ingrid Betancourt y Clara Rojas fueron secuestradas el 23 de febrero de 2002 cuando viajaban en un acto proselitista de la campaña presidencial de la primera, en la región colombiana de San Vicente del Caguán, de alto riesgo guerrillero.

“Mi error, si es que lo hubo, se produjo ese mismo día. Habría debido ser firme con ella (Betancourt), aunque no hubiera sido fácil. Tendría que haberle dicho que no iría, para ver si ella tanía las agallas de ir sola”, sostuvo Rojas.

Durante el cautiverio, Bentancourt y Rojas se distanciaron debido a “situaciones que no son explicables. Yo misma no me las explico. No fue una situación puntual, sino varias que se fueron sumando”, explicó la ex rehén.

Clara Rojas señaló que después de dos fugas frustradas durante el primer mes de cautiverio, ella y Betancourt comenzaron a culparse mutuamente. El castigo tras el segundo intento fallido -fueron descubiertas por los gritos de Ingrid al ser atacada por avispas- fue el encadenamiento.

“Nunca le hice reclamos personales de ningún tipo. Pero, claro, son dolores que uno lleva en el alma”, señaló Rojas quien ha vuelto a ver sólo en dos oportunidades a Ingrid Betancourt, que fue liberada por la guerrilla en julio del año pasado.

Rojas, en tanto, fue liberada en enero de 2008 junto con la ex congresista colombiano Consuelo González de Perdomo, como un gesto de las FARC para con el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Durante su cautiverio, Rojas fue madre de un niño -Emmanuel- con uno de sus captores, el cual fue separado de su madre a los ocho meses de vida por los insurgentes y puesto al cuidado de un campesino.

Al ser liberada, Rojas se reunió con su hijo, y ambos viven actualmente en Bogotá.

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