Ex rehén colombiana Clara Rojas: Ingrid no fue la hermana que esperaba

BOGOTÁ (AFP) – La amistad que Clara Rojas y la ex candidata presidencial colombina Ingrid Betancourt tejieron y que las llevó a sufrir seis años de secuestro por la guerrilla de la FARC, se derrumbó en ese cautiverio en el que Rojas tuvo un hijo en su solitaria lucha por sobrevivir.

Esa es la impresión que deja el relato del secuestro expuesto en 250 páginas de su libro “Cautiva”, cuya versión en español lanzó en Bogotá en la noche del lunes.

Rojas corroboró ese juicio sobre el libro en una entrevista con la AFP, en la que manifestó que basada en la expectativa por la amistad que tenía con Ingrid, “me hubiera gustado que hubiera reaccionado tal vez como una hermana”.

El embarazo de su hijo Emmanuel, cuyo nacimiento fue el momento más dramático que vivió en lo profundo de las selvas colombianas, pero también el más feliz, le mostró que la que consideraba su amiga y la que había seguido casi que ciegamente hasta ese fatal destino, no era el ser que había idealizado.

“Bienvenida al club”, fue la tajante y fría respuesta que le dio cuando le contó a Betancourt que estaba embarazada. De una relación consentida con uno de sus carceleros cuya identidad se ha guardado como un tesoro para compartirlo con su hijo que este jueves cumple cinco años.

Rojas no sólo se queja por la respuesta sino por el “tono tan irónico”, y destaca que no fue una “actitud de respaldo”.

Para mi la amistad es un valor esencial. Así me lo inculcaron desde niña”, dice Rojas en su libro, en el que además señala que ese 23 de febrero de 2002, en el que fue secuestrada con Betancourt, la acompañó sin protección a la población de San Vicente del Caguán, departamento del Caquetá (sur), solamente movida por la amistad hacia ella pese a las advertencias sobre el riesgo.

Bajo ese postulado es que Rojas, quien se desempeñaba como jefa de gabinete de la campaña presidencial de Betancourt, desmitifica a la colombo-francesa cuyo secuestro llegó hasta movilizar personalmente al presidente francés Nicolas Sarkozy.

El libro de Rojas, que narra episodios que desencarnan la amistad con Betancourt, se hace eco de otro recién publicado por tres estadounidenses que compartieron cautiverio con ellas, y en que también presentaron una radiografía de la personalidad egoísta y temperamental de Betancourt.

“No podría decir que ocurriera un hecho concreto que rompiera nuestra amistad; fue mas bien un distanciamiento progresivo, causado por las circunstancias adversas”, explica Rojas en el capítulo “El desencuentro”, en el que dice que Betancourt tiene un temperamento en que sólo se puede estar “con ella o contra ella”.

Pese a los episodios narrados de su convivencia en cautiverio con Betancourt, de la que los propios guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) se dieron cuenta y por ello las separaron, Rojas asegura que en su libro respetó a sus compañeros de secuestro.

“He tratado de ser lo más respetuosa posible y no interferir y no generar una opinión mas que la que yo he vivido. Me parece que cada quien tome sus propias conclusiones”, dijo a la AFP.

Respecto a su futuro luego de que las FARC la liberaran unilateralmente el 10 de enero de 2008, junto con la ex congresista Consuelo González en un gesto hacia el presidente venezolano Hugo Chávez, Rojas por ahora quiere dedicar el mayor tiempo posible a su hijo Emmanuel.

Emmanuel fue el motor que le dio la fuerza para sobrevivir a esos seis años de secuestro. “Me visualizaba como iba a ser ese reencuentro; de hecho dije que quería estar lo mejor posible para mi hijo y eso me motivaba a estar mejor”, recordó.

“Casi enloquecí”, cuando las FARC la separaron de su hijo precisamente por “las disputas” que entre los secuestrados surgieron por causa del bebé, con el que se reencontró tras recuperar la libertad porque el niño había llegado por circunstancias del destino a un orfanato estatal.

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