Genera reunión Obama-Calderón amplias expectativas entre inmigrantes

Chicago.- La comunidad inmigrante mexicana en Illinois espera que el encuentro de la próxima semana entre los presidentes de México y Estados Unidos fortalezca la relación bilateral y acelere los cambios requeridos en materia migratoria.

Los mexicanos que residen en Illinois confían en que el presidente Felipe Calderón sugiera a su similar estadounidense algunas acciones conjuntas en favor de los inmigrantes, y que reciba de Barack Obama un compromiso serio para actuar lo más pronto posible.

Líderes de la comunidad inmigrante expresaron su interés en la visita oficial de Obama a México, prevista para el 16 y 17 de abril, y destacaron que existe una buena disposición de ambas partes para mejorar las relaciones bilaterales.

El presidente electo de la Confederación de Federaciones de Mexicanos, Arcadio Delgado, consideró que a partir del encuentro entre los dos presidentes se podría acelerar el regreso del debate migratorio al Congreso de Estados Unidos.

“Tenemos claro que el presidente de México no puede influir en las decisiones de Estados Unidos, pero puede hacer recomendaciones a Obama. Sobre todo enfatizarle que los migrantes no somos una carga sino un beneficio para este país”, sostuvo Delgado.

Señaló que Calderón puede sugerirle a Obama dos acciones valiosas para los inmigrantes que no necesitan de la aprobación legislativa, como son el alto a las redadas y deportaciones, así como al envío de cartas “No Match” de Seguridad Social a los empleadores.

El director político de la Coalición pro Inmigrantes y Refugiados de Illinois (ICIRR), Artemio Arreola, aseguró que hay optimismo entre los mexicanos que radican en este estado por el encuentro entre los mandatarios y la relación que se está dando entre ambos países.

Aseveró que en este encuentro, Calderón puede hacer una valiosa aportación “generando confianza en el lado americano. El no puede mover ningún voto en el Congreso de este país, pero sí convencer a los legisladores de que está trabajando en lo que le corresponde”.

Según Arreola, la reforma migratoria es un tema doméstico de Estados Unidos “que se abordará cuando exista la confianza de que si se aprueba, los mexicanos no saldrán en desbandada a invadir su territorio, y el presidente mexicano debe garantizar que no sucederá así”.

La líder de la Coalición Ya Basta!, Ema Lozano, opinó que Obama es quien debe dar respuestas durante su visita a México. “Al menos que exprese que ordenará parar las redadas y deportaciones, de otra manera, sólo estará viajando para sacarse la foto”, agregó.

Advirtió que el tema migratorio debe estar en las conversaciones de los mandatarios de ambos países, “pero al final, quien tiene el poder de decisión para encontrar soluciones es Obama y Calderón sólo puede expresar sus mejores deseos”.

Flor Crisóstomo, la indocumentada refugiada en una iglesia y quien dirige el grupo Familia Unida, apuntó que la reunión entre ambos mandatarios es un gran paso en el fortalecimiento de la relación bilateral que se debe aprovechar para regresar al debate la reforma migratoria.

“El presidente Calderón podría hablarle a Obama de la situación que padecen los inmigrantes y sugerirle qué tipo de legislación se requiere, lo cual puede ayudar mucho para que se acelere la toma de decisiones sobre este tema en Estados Unidos”, añadió.

Para el inmigrante común la visita puede ayudar, aunque no espera mucho de ello. “A lo mejor se llegan a caer bien los dos y terminan apoyándose en su trabajo, pero la reforma es sólo decisión de uno, y ese es Obama. Parece que quiere hacer algo, pero mientras se decide, pues hay que celebrar que va a México”, dijo Raúl Avila, vecino de Pilsen.

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