La Iglesia frente a la moderna esclavitud

A pesar de que la esclavitud fue abolida hace más de 60 años, parece ser que nunca hubo tantos esclavos como en la actualidad, así lo afirma la Revista alemana “Welt der Wunder“ de Mayo del 2008, en un informe sobre situaciones terribles que se tituló ¡El planeta de los esclavos!. En dicho informe se lee que en la actualidad una vida humana puede llegar a costar en determinadas zonas del planeta, la ridicula cantidad de 60 Euros.

Se podría definir la palabra esclavitud como aquel trabajo no remunerado o muy mal pagado, donde los humanos son privados de garantias como seres humanos tales como la libertad, a pesar de todo esto no obstante 137 paises consideran hoy día a los esclavos como material de desecho, según la fuente citada.

Según este informe, muchas son las personas principalmente mujeres y niños las que trabajan en penosas condiciones hasta 16 horas al día. Los altos intereses de los pequeños prestamos que muchas mujeres recibieron las atan de por vida, pues casi nunca consiguen devolverlos, con lo que si la deuda no se cancela no pueden volver a ser libres. Por otra parte el informe desvela la situación de niños sin niñez y que en ocasiones están siendo esclavizados por sacerdotes, en su mayoría bonitas niñas que supuestamente han sido recogidas por éste para liberar a la familia de su deuda, cuando lo cierto es que además de las muchas tareas domesticas que deben realizar, son tambien esclavas sexuales. En el supuesto de que la niña huyera, la familia no se liberaría de la deuda.

Estos son solo algunos ejemplos entre miles que nos recuerdan que cuando el Papa como jefe de una riquisima iglesia habla de compartir, a muchos les suena a burla, sobre todo a los más pobres que viven bajo el dominio de otros que los explotan para enriquecerse a su costa. Pero también suena a burla a las personas de clase media que son incitadas por un lider religioso a compartir lo que tienen, cuando este vive rodeado de riquezas, lujo y poder y es poseedor de un tesoro inimaginable que no comparte.

La predica del amor, la compasión y la igualdad dada desde ricos y adornados altares o desde salones repletos de ricos manjares en nombre de Jesús de Nazaret ha contribuido a que no sólo las iglesias se queden vacías, sino a que muchos consideren el cristianismo como una religión basada en la codicia, cuando lo cierto es que Jesús no habló de nada de esto. El dijo a aquel hombre que le preguntó sobre qué debía hacer aparte de cumplir las leyes: “Vende todo lo que tienes, repártelo entre los más pobres; luego ven y sígueme“. ¿Siguen entonces realmente los altos dignatarios eclesiasticos a Jesus de Nazaret o más bien al tentador quien le ofreció en el desierto los mayores placeres y riquezas terrenales?

Mª José Navarro

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www.radio-santec.com

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