Condiciones "infrahumanas" en un penal de Los Angeles

Los Angeles.- Una organización defensora de los derechos civiles difundió un reporte sobre las condiciones infrahumanas de una prisión varonil en Los Angeles, California, el cual fue presentado desde el año pasado al Sheriff del condado.

La Unión de Libertades Civiles de América (ACLU, por sus siglas en inglés) exigió, desde hace poco más de un año, la clausura de la cárcel varonil de Los Angeles por tener condiciones que semejan “un calabozo medieval e inducir a sus internos a la locura”.

El reporte de ACLU, fue entregado en 2008 al jefe del Departamento del Sheriff de Los Angeles, Lee Baca, y fue elaborado por el siquiatra Terry Kupers, bajo el título de “Locura en prisión: La crisis de salud mental detrás de las rajas y lo que debemos hacer acerca de ello”.

La directora del Proyecto Nacional Penitenciario de ACLU, Margaret Winter, indicó que se decidió difundir el estudio después de meses de fallidos intentos por alcanzar sustantivos cambios a las recomendaciones planteadas por Kupers.

La organización realizó una profunda investigación sobre este centro “que está ubicado entre las peores prisiones de Estados Unidos con condiciones infrahumanas y mezcla de horror y brutalidad pocas veces vistas en esta nación”, resaltó.

“Las condiciones son peores a las que viven condenados a pena de muerte en la prisión estatal de Mississippi o la cárcel Maricopa en Phoenix”, dijo Winter.

“Muchos de los internos en esa prisión de Los Angeles sufren serias enfermedades mentales, viven hacinados como sardinas, barracas como calabozos o son encerrados e incomunicados en celdas solitarias por días, meses o años en algunos casos”, aseguró la activista.

El reporte, de 50 páginas, con las recomendaciones del experto en cuidados de salud mental en prisiones, documenta además las condiciones de brutalidad por sobre-población que contribuyen a la violencia y desarrollo de enfermedades mentales.

Este informe encontró que alrededor de la mitad de cinco mil internos en sus 50 años de edad sufren de enfermedades mentales y muchos de ellos están a la espera de un juicio o no han sido declarados convictos.

El centro varonil penitenciario fue construido a principios de la década de los 60 con el propósito de recluir a varones que hayan cometido delitos menores, pero en la actualidad tiene mezclados a criminales violentos y no violentos.

Muchos internos con serios problemas de salud mental permanecen en sus celdas prácticamente todo el día en una perpetua oscuridad.

Las celdas no tienen ventanas, los sanitarios no funcionan de forma adecuada ni las regaderas, no se les da jabón o ropa limpia y algunos esperan semanas para recibir medicamentos.

Melinda Bird, consejera de ACLU en el sur de California, consideró que de cerrar la prisión el condado se podría ahorrar 250 millones de dólares.

El condado podría invertir en alternativas más efectivas como monitoreos electrónicos, programas de tratamiento y control del consumo de alcohol y drogas, de salud mental y capacitación, entre otras, dijo Bird.

La consejera agregó que la atención de un preso con enfermedad mental le cuesta a la prisión 50 mil dólares al año comparada con los 15 mil dólares anuales que se erogarían por alternativas de excarcelación.

La cárcel tiene una capacidad máxima de seis mil 750 reclusos y en la actualidad alberga unos dos mil hombres menos que esa cifra.

Aun así, Kupers explicó que los reclusos tienen menos espacio que el establecido por la Asociación Estadounidense de Correccionales, que los dormitorios están tan súper poblados y que hay poco lugar para que los hombres se muevan sin chocar unos con otros.

Las violaciones no se detectan, escribió y los enfermos mentales son víctimas fáciles.

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