General Motors

Esta semana, el New York Times reveló que el gobierno y la General Motors están considerando que la empresa se declare en quiebra, en los próximos meses.

La gran compañía automovilística ha resultado víctima de los nuevos patrones de consumo de energía, los cuales han cambiado la demanda de autos, así como de la falta de crédito y la consecuente caída de la demanda causada por la recesión.

Tanto el nuevo como el anterior gobierno acordaron utilizar parte del paquete de estímulo económico, aprobado el año pasado, para apoyar la restructuración de la empresa, sin recurrir a los tribunales.

Sin embargo, el financiamiento del gobierno, por US $13,400 millones, estaba condicionado al cumplimiento de requisitos, los cuales no han sido cumplidos.

Eso condujo a la renuncia del ejecutivo principal, Rick Wagoner y a su remplazo por Fritz Henderson, quien declaró que la empresa está trabajando en dos vías.

Si hay acuerdo principalmente entre los tenedores de bonos y los sindicatos, ese camino conduce a la restructuración fuera de los tribunales. Si no hay acuerdo, el otro camino conduce a la declaración de quiebra.

La solución depende de un conjunto complejo de concesiones mutuas otorgadas por los principales acreedores, los tenedores de bonos, los trabajadores, los planes de pensiones y algunos de los principales proveedores de partes.

Como sea, ambas alternativas, ya sea el arreglo fuera de los tribunales o la quiebra, requieren por lo menos US $70,000 millones de financiamiento del gobierno.

Esta vez, lo que es bueno para la General Motors, puede no serlo para Estados Unidos.

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.

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