La Habana sigue lejos para los cubanos de Miami agobiados por malaria económica

MIAMI (AFP) – Mario Salazar, un cubano exiliado en Miami desde hace 23 años, está contento de saber que ya no tiene restricciones para viajar a La Habana, pero se lamenta de que en realidad esté lejos de poder hacerlo.

“No puedo ni pensar en eso ahora. El dinero apenas alcanza para pagar las cuentas y alimentar a la familia”, afirma. Y considera que la posibilidad abierta esta semana por el presidente estadounidense, Barack Obama, de visitar a sus familiares en la isla “es una buena noticia que llegó en el peor momento”.

Salazar, de 47 años, trabaja para una conocida empresa de fumigación y recorre en un camión distintos barrios de Miami donde los cubanos son la población mayoritaria y viven hoy agobiados por una grave crisis económica que en el sur de Florida ha dejado a muchos sin trabajo o sin sus casas.

“Con esta posibilidad de viajar me siento igual que los cubanos de La Habana: los autorizaron a ir a los hoteles, pero no tienen plata para pagarlos”, se lamentó Salazar.

Un pasaje de avión desde Miami a la isla está por encima de los 600 dólares. Y a esa cifra deben sumarse unos 500 dolares en gastos para emitir o renovar el pasaporte -cada dos años- y para un permiso de viaje o una visa, que exije Cuba a sus ciudadanos que viven en Estados Unidos.

Alexis Cabrera, un cubano de 53 años, es propietario de un comercio de comidas en el centro de Miami donde resiste entre muchos locales que han quedado vacíos por la crisis.

El hombre afirma que si quiere ir a La Habana con su esposa y sus dos hijos tiene mucho que ahorrar, y calculó que necesita reunir unos 5.000 dólares.

Mencionó que además del pago de los pasajes y los trámites que se exijen para el viaje, “hay que llevar dinero para dejarle a la familia y comprar muchas cosas porque allá hay mucha necesidad”.

“Uno no puede llegar y convertirse en un carga para ellos o generarles gastos porque no tienen nada”, contó. Y recordó que el Gobierno cubano aplica un impuesto de 20% sobre el dinero que cada persona lleva en el viaje y que debe abonar al momento de la llegada a La Habana.

El presidente estadounidense, Barack Obama, levantó el 13 de abril a los cubano-estadounidenses todas las restricciones vigentes desde hace tres décadas para viajar y enviar remesas a Cuba, una medida que alcanza a 1,5 millones de estadounidenses que tienen familia en la isla caribeña.

Antes de este giro en la política de Washington hacia La Habana, Estados Unidos permitía a los cubanos viajar sólo una vez cada tres años a Cuba, y enviar un máximo de 300 dólares cada tres meses.

Para Marcos Gimenez (37) los viajes a Cuba no entran en sus prioridades a corto plazo. Por acumulación de deuda en el pago de la hipoteca tuvo que dejar a principios de año el apartamento donde vivía con su esposa y una hija.

“Tuvimos que volver a alquilar y estamos tratando de empezar de nuevo, pero al menos tengo trabajo”, se consuela Marcos, que está empleado como técnico de sistemas en una empresa.

El desempleo ha hecho estragos en Florida en los últimos meses, en especial en el sector de la construcción que se redujo 20% en el último año.

Desde noviembre Augusto Valdez (35), un cubano que trabajaba para una constructora de Miami, está desempleado. “Hace 5 años no voy a Cuba y creo que pasará bastante tiempo para que vaya”, dijo, mientras se preparaba para viajar no a La Habana sino a Ecuador, donde consiguió un trabajo temporario por 3 meses.

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