Marca Obama tono de Cumbre con histórico ofrecimiento a Cuba

Por Rubén Barrera.

Puerto España.- Lo que se suponía seria una ceremonia corta en el inicio de la V Reunión Cumbre de las Américas terminó convertido en un foro de sorpresas, algunas de proporciones históricas.

Si bien el evento estuvo plagado de recriminaciones y demandas, fue el tono del presidente Barack Obama el que marcó la primera jornada de trabajos del encuentro hemisférico.

Durante poco más de 15 minutos, Obama emplazó a los presidentes latinoamericanos a ver hacia el futuro y dejar de culpar a Estados Unidos por todos los males que ocurren en el hemisferio.

“Para avanzar, no podemos dejarnos ser rehenes de desacuerdos pasados”, ofreció el mandatario a sus 33 colegas, entre ellos algunos de los más acérrimos críticos de su país.

Pero fue su ofrecimiento sobre un nuevo diálogo con Cuba el que se convirtió en un parteaguas respecto al discurso oficial que ha llevado Estados Unidos a éste y los otros foros hemisféricos durante los últimos 47 años.

El discurso de Obama generó las reacciones más favorables por parte de la audiencia reunida en el salón plenario, que lo interrumpió con sus aplausos en seis ocasiones. El más prolongado derivó de la disposición del mandatario de sentarse a discutir con el gobierno cubano sobre una variedad de temas como un primer paso para llevar la relación entre las dos naciones antagónicas hacia una nueva dirección.

Aunque la Casa Blanca hizo circular el discurso de Obama poco antes de que este empezara a hablar, el mandatario no lo siguió al pie de la letra.

Por ello su aceptación sobre la naturaleza intervencionista de la política estadounidense tomó por sorpresa a la mayoría de los presentes, aunque a la vez la eximió al apuntar: “no podemos culpar a Estados Unidos de todos los problemas que surgen en el hemisferio”.

Empero el momento más significativo de la presencia del primer presidente afroamericano de Estados Unidos en una cumbre continental, ocurrió lejos de los reflectores, si bien no escapó al lente de las cámaras fotográficas.

Esto ocurrió cuando se saludó con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien le ofreció al estadounidense: “quiero ser tu amigo”.

El programa inicial de la Cumbre previsto para prolongarse por una hora, concluyó ya bien entrada la noche, debido no sólo al atraso en el arribo de la mayoría de los mandatarios al salón de plenos sino a la prolongada intervención de dos de los cinco oradores previstos.

Quizás la mayor culpa fue del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien durante casi 40 minutos lanzó una diatriba dirigida mayormente contra Estados Unidos, aunque eximió al presidente Obama por muchos de los pasados pecados de su país.

El sandinista recordó sus encuentros con tres mandatarios anteriores, Reagan, Carter y Bush padre, y destacó que Obama, a quien saludó minutos antes, es el cuarto de la lista.

“Nos saludamos, (Obama) respondió en español, yo le tiré unas palabritas en ingles”, dijo Ortega, cuyo prolongado discurso generó comentarios sobre el “síndrome de Fidel”, dada la propensión del líder cubano para hablar durante horas.

El gesto serio de Ortega a lo largo de su discurso, contrastó con la sonrisa que esgrimió durante su ingreso formal al recinto, precedido por un abanderado que portaba el lábaro nicaragüense.

Como él, cada uno de los 34 jefes de Estado congregados aquí para esta cita tuvieron que marchar al ritmo del abanderado de turno, cuyo paso marcial hizo recordar algunas de las ceremonias inaugurales deportivas.

Ortega fue a la vez el causante de muchas caras largas cuando repudió el evento, utilizando como pretexto la ausencia de Cuba. “No me siento cómodo en esta cumbre, siento vergüenza de estar participando en esta cumbre con la ausencia de Cuba”, disparó implacable el ex guerrillero.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tuvo una participación prolongada, pero con un tono más concilitario, aun y cuando Cuba fue parte cen

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