Presidente y ex obispo paraguayo enfrentado a nuevo escándalo por paternidad

ASUNCIÓN (AFP) – Con la táctica de reconocer los hechos y expresar arrepentimiento, el presidente paraguayo y ex obispo católico Fernando Lugo intenta hacer frente al escándalo desatado en el país por los reclamos de paternidad presentados por dos mujeres de extracción humilde.

La revelación el lunes de un presunto segundo hijo de Lugo de 6 años, después del revuelo causado una semana antes por el reconocimiento público de un niño concebido en 2007, puso en jaque a su gobierno de apenas ocho meses.

Pero al dramatismo de los planteos de la oposición de un eventual juicio político y del pedido perdón de la Conferencia Episcopal Paraguaya por los “pecados” cometidos por sus integrantes, se agregó una gran cuota de humor y chanza.

“Yo también quiero ser obispo, dónde me inscribo”, se señaló en programas humorísticos, que calificaron al presidente de “semental de la patria”. Y grupos musicales no tardaron en satirizar la situación en canciones, entonadas hasta por niños que señalan “Lugo no usa condón”.

El lunes, en un acto político al que asistió el mandatario, una gran pancarta decía: “Lugo, papá de todos los paraguayos”.

Buscando sin éxito contrarrestar su mal momento, el jefe de Estado atacó a la oposición en el mitin, diciéndose víctima de una conspiración.

Unos días antes había señalado contradictoriamente, con tono de arrepentimiento: “Podemos tener debilidades, cometer errores o dejar de lado en un momento dado nuestras convicciones… Cuando la vida está de por medio, Dios la bendice”.

Sin embargo, la aparición de una segunda mujer el lunes, más brava que la primera, Benigna Leguizamón, de 27 años, desgarró el manto de olvido que venía imprimiendo en forma sutil la propaganda oficial sobre el asunto.

Leguizamón reclamó a Lugo el reconocimiento de su hijo Lucas Fernando, y le dio 24 horas so pena de exigirle una prueba de ADN por vía judicial.

La mujer vive con sus cuatro hijos y su pareja, un hombre parapléjico, en una modesta vivienda en las afueras de Ciudad del Este, en la frontera con Argentina y Brasil.

Entre sollozos dijo a periodistas haber decidido revelar que tuvo un hijo con Lugo al enterarse de que éste resolvió reconocer a Guillermo Armindo, el niño concebido con Viviana Carrillo, de 26 años.

Ambas son oriundas del departamento de San Pedro, donde el actual presidente de Paraguay ejerció como obispo entre 1995 y 2004, cuando fue separado de sus funciones “por denuncias escritas” presentadas por mujeres, según reveló el obispo de Alto Paraná, monseñor Rogelio Livieres.

Leguizamón, quien trabajó como limpiadora en el obispado, dijo haber tenido relaciones con Lugo desde los 17 años, mientras que Carrillo a confesó que sus relaciones datan desde los 16.

“¡Imagínese, al mismo tiempo que conmigo estuvo con esa chica!”, sostuvo Leguizamón frente a las cámaras de televisión.

Relató que conoció a Lugo cuando fue “a pedirle apoyo para conseguir que el padre de mi primera nena, un anestesista del hospital de San Pedro, me prestara asistencia, porque se negaba”.

“Monseñor me apoyó pero se aprovechó de mi necesidad y me indujo a tener relaciones. Se aprovechó de mí teniendo un hijo en brazos. Al año quedé embarazada de él”.

En su denuncia, Carrillo había dijo: “Fui seducida con bellas palabras cuando tenía apenas 16 años, cuando coincidimos en la vivienda de mi madrina Edyth Lombardo de Vega, donde Fernando Lugo se quedaba a dormir”.

Carrillo, que se encargaba de servir al obispo durante el hospedaje, contó que un día, antes de retirarse de su habitación, le preguntó al prelado: “¿Necesita algo más, monseñor?”, y él le respondió: “A vos”.

A partir de ahí comenzó la relación, que se habría extendido hasta principios de este año cuando tras una discusión, Lugo la habría abofeteado en uno de los coches presidenciales.

El lunes 13 de abril, Lugo admitió haber concebido un hijo con Carrillo. “Asumo todas las respons

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