Discrepan ministros israelíes sobre proceso de paz con palestinos

Por José Parra

Jerusalén.- Los ministros israelíes de Defensa, Ehud Barak, y de Exteriores, Avigdor Lieberman, mantuvieron discrepancias sobre la postura que el nuevo gobierno de Benjamín Netanyahu debe asumir en el proceso de paz con los palestinos.

En la primera reunión del gabinete de Israel esta semana, los dos políticos, considerados los principales aliados de la coalición del primer ministro Netanyahu, expresaron sus diferencias.

Por un lado, el laborista Barak se pronunció a favor de un proceso negociador basado en la solución de dos Estados para dos pueblos, mientras Lieberman lo calificó como “un slogan bonito, pero vacío de contenido”.

Según una encuesta publicada este miércoles por el movimiento pacifista One Voice, el 78 por ciento de los israelíes y el 74 por ciento de los palestinos apoya dicha fórmula para solucionar su conflicto. Asimismo, Barak desea que Israel impulse un plan de paz basado en la iniciativa de la Liga Arabe, que ofrece normalización de relaciones a cambio de un acuerdo y la retirada israelí a las fronteras de 1967.

Lieberman, por su parte, consideró que dicha iniciativa sería “un desastre y un peligro para Israel, que perderá su carácter judío si acepta la llegada de refugiados palestinos”.

Luego de 21 días de haber formado su gobierno, Netanyahu aún no ha definido una posición clara que pueda presentar a sus ciudadanos y sobre todo al presidente estadounidense Barack Obama, con quien se entrevistará en Washington el 18 de mayo próximo. La postura de Lieberman no está considerada como acorde con los intentos de Egipto y sobre todo de Obama de promover el proceso de paz en Medio Oriente.

El gobierno de Egipto envió a Israel a su jefe de Inteligencia, Omar Suleiman, quien mantuvo este miércoles “reuniones cordiales” con Netanyahu, Barak y Lieberman.

El encuentro con el canciller israelí estaba en duda debido a polémicas declaraciones realizadas en el pasado, como cuando envió “al infierno” al presidente egipcio Hosni Mubarak por no querer visitar Israel y cuando amenazó con bombardear la presa de Asuán.

Pese a la polémica y las críticas de algunos ministros egipcios, Suleiman se entrevistó con Lieberman, quien le aseguró que considera a Egipto como “un socio preferente de Israel y una potencia regional”. Barak, por su parte, garantizó al funcionario egipcio que el nuevo gobierno israelí “continúa viendo a Egipto como un aliado importante y estratégico”.

Al saludar al jefe de la inteligencia egipcia, Netanyahu manifestó: “tenemos un gran respeto hacia el ministro Suleiman y el presidente Mubarak. Seguiremos manteniendo la amistad y alianza entre los dos países”.

En su reunión con el primer ministro, Suleiman abordó dos asuntos cruciales y pendientes desde la salida del Ejecutivo de Ehud Olmert: Las gestiones sobre el acuerdo de tregua en la franja de Gaza entre Israel y el grupo extremista Hamás y sobre el llamado caso Shalit.

Netanyahu debe decidir cómo sigue las negociaciones con Egipto para conseguir la liberación del soldado Guilad Shalit, secuestrado el 25 de junio de 2006 por las milicias palestinas de Gaza. El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) exige la liberación de más de mil 400 presos, entre ellos 450 miembros de su brazo armado y responsables de los atentados más graves de las últimas dos décadas.

Fuentes egipcias, citadas por el diario Yediot Ajaronot, han expresado “su decepción” por la renuncia del emisario israelí Ofer Dekel, responsable de los contactos sobre Shalit.

Dekel, nombrado por Olmert, siente que no tiene la confianza de Netanyahu, que ha anunciado nuevos caminos y emisarios, tomando en cuenta que la mayoría de su gobierno se opone rotundamente a la liberación de presos “con las manos ensangrentadas”.

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