Aumenta inmigración ilegal a Italia pese a endurecimiento de leyes

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- Con más de seis mil indocumentados que han arribado a Italia en lo que va del año, el país europeo se prepara para recibir en 2009 el mayor número de inmigrantes en su historia pese al endurecimiento de las medidas en la materia.

Según datos del Ministerio del Interior, hasta el pasado 22 de abril más de seis mil ilegales habían desembarcado en costas italianas, el doble de los arribados en el mismo periodo de 2008.

En todo el año pasado llegaron a Italia 36 mil 952 inmigrantes, frente a los 20 mil 455 de 2007 y en 2009 se va hacia un nuevo récord, reconocieron portavoces de esa cartera.

Dijeron que la principal ruta de arribo es el Canal de Sicilia y, en particular, la isla de Lampedusa, en donde en enero pasado fue creado el centro de identificación y expulsión, posteriormente incendiado en una revuelta de ilegales.

“El nuevo récord de arribo de inmigrantes es la muestra de que la ley Bossi-Fini (sobre inmigración) no funciona y que el gobierno no tiene ninguna política seria capaz de afrontar el drama de los desembarcos”, dijo Paolo Ferrero, secretario general del opositor Partido Refundación Comunista.

Se refería a la ley vigente sobre la inmigración, que acepta el ingreso de un extranjero solamente si arriba ya con el contrato de trabajo. Además, la normativa considera punible con cárcel el delito de inmigración ilegal.

Ahora el gobierno de Silvio Berlusconi busca endurecer esa ley, obligando a los médicos de hospitales públicos a denunciar a los ilegales que acudan en busca de atención sanitaria. En tanto, según datos oficiales, hasta finales de abril los centros gubernamentales de acogida, recepción e identificación de inmigrantes tenían ocho mil personas.

Pero Mario Morcone, jefe del departamento de Libertades Civiles e Inmigración del Ministerio del Interior, informó que el próximo 26 de abril mil ilegales abandonarán esos centros por haber concluido el plazo para su permanencia.

“Les será entregada una orden de abandono del país, que seguramente no respetarán y, entonces, deberán intervenir las fuerzas del orden para su identificación”, reconoció el funcionario.

Según Enzo Leticia, representante del sindicato de policías, la liberación de más de mil ilegales recluidos en el centro de identificación y expulsión de Lampedusa costará al Estado italiano al menos 350 mil euros (más de 500 mil dólares). Dijo que cada indocumentado recibirá un documento de advertencia para que abandone Italia en un plazo de cinco días y el que no cumpla se hará acreedor de una pena carcelaria.

Pero el propio Letiza confirmó que la posibilidad del encarcelamiento es solamente teórica, pues si un ilegal es detenido y condenado por no haber abandonado el país, normalmente es liberado en caso de no tener antecedentes penales.

Arrestado por segunda ocasión, la ley señala que es el gobierno el que lo debe llevar a su país, por lo que lo más seguro es que sea de nuevo trasladado al centro de identificación del que fue inicialmente liberado con la esperanza de que su nación lo repatrie.

De no ser así, añadió Letizia, la actual ley establece 60 días como plazo máximo para permanecer en ese centro, luego de lo cual debe ser nuevamente liberado y así se abre un círculo vicioso.

Por ello, el gobierno de Silvio Berlusconi busca que el Parlamento apruebe una enmienda de ley, dentro del “paquete” de seguridad, por la que se ampliaría de dos a seis meses el tiempo permitido de permanencia en un centro de identificación en espera de la expulsión.

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