Busca Oficina del Censo calmar temor de indocumentados

Dallas.- Ante la aproximación del censo nacional 2010, autoridades estadounidenses lanzaron una campaña para fomentar la confianza entre los inmigrantes indocumentados para que participen y den sus datos.

A medida que se acerca la fecha del censo, crece la preocupación entre millones de personas que se encuentran en forma ilegal en el país para evitar ser contados.

Sin embargo, la campaña tiene como objetivo despejar dudas y temores y contrarrestar el exhorto de una coalición de clérigos y líderes religiosos que están pidiendo a los inmigrantes indocumentados el boicotear el Censo 2010 hasta que el congreso apruebe una reforma migratoria integral.

La Coalición Nacional de Clérigos y Líderes Cristianos Latinos, informó haber lanzado el llamado al boicot para proteger a la población indocumentada, que suma alrededor del 30 por ciento de los miembros de sus iglesias.

“Si los 12 millones de hermanos y hermanas son suficientemente buenos para ser contados, entonces ellos son suficientemente buenos para ser legalizados”, explicó el reverendo Miguel Rivera, presidente de la Coalición.

La Coalición sostiene que la información que se recabe durante el Censo, podría ser utilizada en contra de la comunidad indocumentada.

Rivera dijo que el censo detectara las áreas con alta concentración hispana, lo que puede ser usado para lanzar acciones como las redadas migratorias.

La emergente batalla política sobre el censo es de especial preocupación en las entidades con alta población de inmigrantes indocumentados.

Entidades como California, Texas, Illinois, Nueva York y Florida pueden perder millones de dólares en fondos federales para escuelas, hospitales, carreteras y otros proyectos si una buena cantidad de personas no son contadas.

Los datos del Censo también son utilizados para rediseñar los distritos congregacionales cada 10 años, por lo que de no contarse la real población hispana de un área, pudiera conducir a una menor representación en el Congreso.

La Constitución de Estados Unidos obliga a que cada 10 años el gobierno cuente a todos los que residen en este país. La Oficina del Censo no toma en cuenta el estatus migratorio y no comparte la información que recaba con otras dependencias.

La Oficina del Censo comenzó este mes a contactar a las iglesias, escuelas y organizaciones comunitarias que colaboraron en difundir el mensaje a los inmigrantes indocumentados de que el censo no tiene nada que ver con el estatus migratorio.

La población indocumentada constituye uno de los grupos más difíciles de ser contabilizados, debido a las barreras de lenguaje y a los temores culturales al gobierno.

Algunos líderes comunitarios están preocupados de que los indocumentados tengan miedo a abrir la puerta de sus casas al personal del censo.

“Lo que queremos enfatizar con esta campaña es aclarar temores, despejar miedos e incrementar el índice de respuesta” de los inmigrantes, informó Pamela Lucero, coordinadora regional de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

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