Tierra Santa, uno de los lugares con menos cristianos

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- Tierra Santa, centro del cristianismo por albergar los principales sitios relacionados con la vida de Jesús, es en forma paradójica uno de los lugares del mundo con menos población cristiana en proporción al total de sus habitantes.

Tan sólo unos 400 mil cristianos viven en los países que el Papa Benedicto XVI incluirá en su recorrido apostólico por Tierra Santa, del 8 al 15 de mayo, de los que al menos la mitad son católicos y el resto miembros de más de una decena de confesiones o iglesias.

Según la información provista por el Centro de Comunicaciones para el Peregrinaje de Benedicto XVI, con sede en Jerusalén, pero dependiente de la Oficina de Prensa vaticana, en Israel y los territorios palestinos residen unos 130 mil católicos. Mismos que están distribuidos entre 78 comunidades y de orígenes muy diversos (árabe, eslavo, occidental, incluso judío).

En Jordania, en la que también Jesús llevó a cabo una parte de su ministerio y que será la primera etapa de la visita papal, viven unos 109 mil católicos. Se trata de porcentajes casi irrelevantes, alrededor de 1.0 del total, en el seno de la población en el caso de Israel y los territorios palestinos, donde residen 7.1 millones de habitantes y tres millones, respectivamente.

“La gente se fue porque siempre fue complicado ser cristiano en Tierra Santa”, declaró a Notimex Mariam, una árabe-israelí de Yafo. Yafo, histórica ciudad de la región que desde hace medio siglo forma parte de Tel Aviv, es uno de los lugares donde la comunidad cristiana tiene intereses, pero como esa hay decenas de centros relacionados con el cristianismo esparcidos por toda la región.

Nazaret, escenario de la anunciación y la infancia de Jesús; Belén, lugar del nacimiento, y Jerusalén por la agonía, pasión y resurrección, son los más conocidos por los creyentes, pero hay decenas de sitios sagrados urbanos y rurales que tiene relación con los Evangelios.

“Siempre hubo cristianos en Tierra Santa, desde Jesús, pero este último siglo es cuando nos vinimos a menos”, según Mariam.

George, su primo y propietario de un bazar en la principal calle de Yafo, dijo que “por una cosa u otra los cristianos emigraron a países donde fue más seguro vivir”, refiriéndose a que la comunidad cristiana ha sido siempre hostigada por los que ocuparon Tierra Santa.

En muchos casos siguiendo a familiares que viven desde hace décadas en países occidentales, en otros eludiendo un conflicto que les toca directamente, pero que a la vez ven desde otro ángulo por ser cristianos.

En Nazaret, 60 por ciento de la población era cristiana al concluir la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la actualidad sólo 30 por ciento; el resto son musulmanes, población que tiene un crecimiento demográfico muy superior.

Belén es quizás otro de los ejemplos más notorios de lo que le ocurrió a la comunidad cristiana en Tierra Santa: hace seis décadas 80 por ciento eran cristianos, ahora alrededor de 20 por ciento. “Mira nuestra situación, estamos rodeados de un muro que no nos deja salir a ningún lado, ni siquiera ir a Jerusalén”, explicó a su vez Elías, joven propietario de una tienda de souvenirs junto a la Plaza del Pesebre en Belén, donde el Papa celebrará misa.

El muro fue construido por Israel hace varios años debido a los atentados suicidas en Jerusalén durante la Intifada de Al-Aksa, pero a la población cristiana de Belén, que nada tenía que ver con ellos, le ha afectado de sobremanera.

“No tenemos más trabajo que el que encontremos aquí, no podemos ver a nuestros familiares en Jerusalén, no podemos movernos sin permiso de Israel, el muro y la humillación la tenemos frente a nuestras ventanas”, según un vendedor cristiano de Belén, en el anonimato.

Frente a tanta frustración y conflicto no es extraño que el Papa no venga sólo en “peregrinaje”, sino también como promotor “interecuménico”, es decir a fomentar los lazos entre las diferentes religiones.

“Su mensaj

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