El matrimonio Berlusconi se pelea en público por las mujeres bellas

ROMA (AFP) – El magnate de las comunicaciones y primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y su esposa, Verónica Lario, protagonizaron este miércoles una pelea pública a través de la prensa por la candidatura de mujeres jóvenes y bellas para las elecciones al Parlamento Europeo en junio próximo.

“La presencia de mujeres bellas en la política no es un defecto ni una cualidad (…) Lo que me molesta es la falta de pudor y el descaro con el que se ataca la credibilidad de las mujeres, en particular de aquellas que están en primera línea en la defensa de sus derechos”, escribió Lario en un ‘e-mail’ enviado a la agencia de prensa local.

“Quiero dejar claro que yo y mis hijos somos víctimas y no somos cómplices de esta situación. Debemos soportarla y nos hace sufrir”, subrayó.

Lario, ex actriz de teatro que en varias ocasiones ha tenido desaveniencias públicas con su marido, veinte años mayor (72 años), por su estilo seductor e “incorrecto” de entender la política, llegó inclusive a acusarlo indirectamente de “comportarse como un emperador que busca diversiones” y de excesivas ambiciones de poder.

“Lo que resulta de los diarios es inmundicia sin pudor, todo a nombre del poder”, agregó indignada.

Las candidaturas de estrellas y ‘show-girls’ de la televisión en las listas del Partido de la Libertad (PdL) de Berlusconi suscitó la dura reacción de la consorte del primer ministro.

A las duras críticas de la esposa, Berlusconi respondió con su habitual tono: “culpa de la izquierda”, dijo.

“Ha sido una maniobra montada por la prensa de izquierda y la oposición en contra de nuestras listas, con noticias absolutamente falsas”, aseguró desde Varsovia, donde participa en una cumbre del Partido Popular Europeo.

“Mi señora cree todo lo que escriben los diarios, lo siento”, agregó.

El líder italiano aseguró que las mujeres candidatas de su partido para las elecciones europeas del próximo 7 de junio “serán cultas, preparadas” y que “al contrario de sus opositores se visten bien y no huelen mal”.

La esposa del jefe de Gobierno, conocida por su estilo reservado y que suele evitar todo acto oficial y público, atacó hace dos años en una carta abierta a su marido por los chistes vulgares y coqueteos públicos.

La disputa se cerró entonces con las disculpas públicas del magnate de las comunicaciones.

Pero el rencor de la esposa de Berlusconi no parece agotarse, sobre todo después de que supiera, de nuevo a través de la prensa, de que su marido acudió el domingo en Nápoles a una fiesta de una joven desconocida que celebraba sus 18 años.

“Me ha sorprendido mucho. Sobre todo porque nunca ha venido a las fiestas por los 18 años de sus hijos, a pesar de estar invitado”, se lamentó.

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