Pragmatismo ha guiado a Obama en primeros 100 días de gobierno

Por Rubén Barrera.

A 100 días de haber iniciado un histórico mandato en medio de grandes expectativas, el presidente estadunidense Barack Obama parece haber sentado las bases para lo que podría ser el legado de su administración.

En uno de los periodos más críticos de la historia de Estados Unidos, Obama ha suplantando las motivaciones ideológicas con el pragmatismo, que ha guiado hasta ahora la mayoría de sus decisiones, a veces aún a costa de incumplir lo que prometió como candidato.

Sin embargo, el mandatario ha buscado dejar en claro ser un político de palabra. Dos días después de haber asumido la Presidencia, Obama firmó una orden ejecutiva ordenando el cierre de la prisión militar de Guantánamo, en Cuba, y repudiando las políticas de interrogación sobre sospechosos de terrorismo implementadas por su antecesor, George W. Bush.

Prometió entonces que su gobierno no incurriría en la “tortura”, como calificó lo que la administración anterior llamó “técnicas mejoradas” de interrogación. Con ello, Obama dio cumplimiento a una promesa de campaña que, sin embargo, no pudo replicar en el caso de la guerra en Irak.

Aunque el mandatario anunció en febrero pasado el retiro gradual de las tropas de combate estacionadas en Irak para el 2010, miles más permanecerán como apoyo a las fuerzas de la nación árabe.

La decisión dejó corta la reiterada promesa de su campaña de sacar a las fuerzas estadunidenses de territorio iraquí. Sin embargo, Obama respondió con sentido práctico días atrás cuando anunció el fin de la política que por años impuso severas limitaciones sobre los viajes y el envío de remesas monetarias a Cuba por parte de los cubano-estadunidenses.

Lo mismo pareció hacer cuando nominó al senador republicano Judd Gregg como secretario de Comercio, en un intento por establecer un puente de comunicación con los republicanos, aunque Gregg optó al final por rechazar la propuesta.

Más allá de los resultados de las políticas que ha promovido, Obama ha dejado constancia de su determinación para responder tanto a los demandas inmediatas como a los retos de largo plazo.

Ello le ha generado críticas de quienes consideran que la administración ha abierto más frentes de acción de los que puede confrontar de manera efectiva.

Con todo el mandatario ha podido empujar algunas de sus más ambiciosas iniciativas, especialmente en el área económica y financiera, como parte de los esfuerzos para hacer frente a la mayor recesión en casi ocho décadas.

Notable fue la Ley de Estímulo Económico por 787 mil millones de dólares, que Obama pudo promulgar gracias al control que los demócratas ejercen en ambas cámaras, y que fue respaldada apenas por tres senadores republicanos.

En este sentido, son mejores las expectativas de que Obama pueda impulsar con mayor éxito iniciativas tales como la reforma del sistema de cuidado médico, educativo e incluso la reforma migratoria.

La deserción del senador Arlen Specter del Partido Republicano y su incorporación al Demócrata ofrece la posibilidad de darle a los demócratas una super mayoría, y que en turno garantizaría a Obama la aprobación de nuevas propuestas, en particular aquellas que se presenten complicadas.

Los primeros 100 días de gobierno de Obama han revelado además la enorme popularidad personal que goza el presidente, quien parece haber trascendido sus propias políticas.

Una encuesta de CNN mostró como mientras un 63 por ciento de los estadunidenses aprueba la forma como Obama está manejando sus responsabilidades como presidente, lo mismo no se puede decir de sus políticas.

Cuando fueron consultados sobre si consideran que Obama está de acuerdo con ellos en algunos de los principales temas sociales o políticas, la cifra se redujo a 57 por ciento. Bill Schneider, analista político para esa cadena de noticias, consideró que ese sondeo mostró que los estadunidenses tienen dos percepciones de Obama, “la personal y la política”.

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