Salvadoreños de allá y de aquí

Mauricio Funes, como presidente electo de El Salvador, ha actuado conforme a su ya reconocida trayectoria y prestigio: coherente, constante y sobre todo con mucha responsabilidad. Y ahora con una esperada y acertada conducta de mandatario.

Se vislumbran mejores tiempos porque todos los salvadoreños, y en especial el sector empresarial, ha decidido darle el beneficio de la duda en su nueva gestión que comienza a partir del 1 de junio próximo.

Durante la campaña se dijeron muchas cosas que es menester dejar de lado y como dice el presidente Barack Obama, hay que mirar para el futuro. Con la fe y la visión puesta en un futuro mejor, nuestro presente será, indudablemente, mejor.

Se dijo hasta la saciedad que de ganar Mauricio Funes habría un tsunami económico y que habría una fuga de capital. No obstante, la confianza hacia el presidente electo crece, a tal grado que en cada discurso de forma convincente, aboga para que las potencias mundiales no se olviden de los países más vulnerables a la actual crisis económica mundial.

El Salvador pasa un buen momento de esperanza y estabilidad con miras al futuro a pesar de los desaciertos económicos del pasado.

Institucionalmente las cosas están marchando en una transición ordenada y se espera que se termine de entregar cuentas para evitar, en un futuro, encontrar sorpresas que obliguen a revisar y auditar el pasado. No solo el mandatario electo ha dado muestras de madurez y sensatez, sino también, el vicepresidente electo y el mismo partido FMLN.

¿Pero que hay de la gente común y corriente en nuestro querido El Salvador? La respuesta no es muy alentadora. Se siguen creando divisionismos ideológicos, revanchismos injustificados, luchas clasistas, enfrentamientos de bajo nivel, oportunismo comunitario, etc.

Lo mismo sucede con los salvadoreños residente en el exterior, especialmente en la zona metropolitana de Washington DC. Debemos tener un cambio de ACTITUD, debemos dejar a un lado la sed de protagonismos, la envidia, el divisionismo, el malinchismo y trabajar por el cambio que la mayoría de salvadoreños necesitamos y por el cual hemos luchado tan apasionadamente.

Los salvadoreños en el exterior debemos trabajar hombro a hombro y no permitir manipulaciones externas para dejar o quitar a representantes en el exterior.

Estas situaciones alimentadas por intereses personales y comerciales crean fisuras en la comunidad y exacerban el divisionismo. Debemos superar esta miope manera de actuar.

De no dar el primer paso y avanzar en propuestas concretas de soluciones a problemas que aquejan a nuestra nación, no pasaremos de ser considerados “remeseros”, y habremos dejado pasar la oportunidad histórica de ser tomados en cuenta en la reconstrucción de un país sufrido, y contribuir al desarrollo de nuestro país y por qué no decirlo: Ser tomados en cuenta en futuros gobiernos o proyectos de nación.

Hay cientos de organizaciones comunitarias salvadoreñas en todo EEUU, que trabajan fuertemente a favor de sus comunidades y pocas veces son reconocidas sus labores solidarias y humanitarias. Estas organizaciones están colmadas de grandes compatriotas y grandes ciudadanos que nunca han olvidado sus raíces. A ellos debemos unirnos e imitar.

El futuro es nuestro desafío, pero también es nuestra oportunidad. El pasado nos ha mantenido distantes y/o en contra. Eso ya terminó.

*Médico residente en Maryland, USA.

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