Asamblea Legislativa salvadoreña: Vuelta al oscurantismo político

Que el estimable ciudadano Ciro Cruz Zepeda se haya presentado a diputado no sorprende a nadie. Él controla su partido y hace con él lo que quiere, así se manejan algunas instituciones políticas en nuestro país. Sin novedad.

Que haya salido victorioso después de haber pasado por el cementerio de los elefantes, eso ya es más sospechoso, aun así es defendible.

El PCN, propiedad unipersonal de Ciro, ha sido el gran triunfador de las legislativas, con el amarre amañado de antemano entre el gran mago político, Cruz Zepeda, y el todavía multimediático presidente Elías Antonio Saca, actualmente de gira por el mundo con nuestros impuestos.

El amarre tuvo dos fases. La primera cuando los señores magistrados del Tribunal Supremo Electoral, los que reportan fielmente al PCN y ARENA, decidieron romper en dos la fecha de las elecciones, una para diputados y alcaldes y la otra para las presidenciales.

Supongo que esta fase del amarre, aunque detestable, también es defendible dentro de un régimen democrático más o menos libre como el que tenemos los salvadoreños.

La segunda fase del amarre –indefendible por supuesto desde de cualquier punto de vista– fue el aborto de la fórmula presidencial del PCN acordado en Palacio Presidencial.

Ahí no hubo cámaras, ni audio, aunque los hubiera habido el entonces Fiscal General de la República, de todas formas, probablemente habría dicho: “Ellos mismos me han pasado la cinta con cierta antelación, por tanto, no veo elementos para abrir una investigación”.

En aquella reunión entre el presidente Saca y Ciro Cruz Zepeda en Casa Presidencial, a finales de enero de 2009, el primero pedió al segundo, fulminar de inmediato a los dos corderitos que conformaban la fórmula presidencial del PCN.

El segundo le habría contestado “la traición me importa poco, desde hace tiempo sé que están durmiendo con el enemigo, lo verdaderamente importante aquí es ¿qué hay para mí, brother?”

–La presidencia legislativa– le habría contestado el presidente Saca.

La ficción en nuestro país siempre va pisándole los talones a la realidad, pero la realidad política es inalcanzable, supera a cualquier acto de ficción.

Mal final, peor comienzo para el primer órgano del estado.

El presidente electo Mauricio Funes ya debe ir desenvainando el corvo de los decretos. Se prevé una legislatura turbia para el cambio que deseamos y necesitamos.

Fuente: Salvadoreños en el Mundo.

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