Tan fácil como eso

Terrible lo de la epidemia de influenza porcina que ha empezado a manifestarse en México y en el mundo.

A ratos me parece que estamos viviendo un hecho irreal, algo que de momento va a terminar tal como empezó; sin advertencia alguna. Ojala así sea.

Y aunque la información que ha dado el gobierno ha sido profusa, ha habido también mucha confusión, porque las cifras son enmarañadas y los datos no siempre concuerdan.

Sin embargo, lo que sí ha quedado bien claro para todos son las recomendaciones tendientes a evitar el contagio.

Por eso pienso que dentro de lo malo, hay que estar contentos porque los pasos para no contagiarse son bastante simples; y el principal es tan fácil, como lavarse las manos con agua y jabón.

Mucho peor hubiera sido que en tanto se descubre una vacuna capaz de prevenir esta influenza, para no contagiarnos tuviéramos que recurrir a productos caros o de complicado acceso para la mayor parte de la población.

Afortunadamente, el lavado de manos es algo que podemos hacer todos; permite que los gérmenes se vayan de manera simple y en un solo paso y hacerlo a menudo, garantiza la eliminación de los microorganismos contagiosos.

Y evita contraer muchísimas enfermedades, graves y no graves; como la mayoría de los virus respiratorios, y muchísimos virus y bacterias intestinales, incluyendo el causante la hepatitis A.

Y si lavarse las manos es importante para todos, lo es mucho más para las personas enfermas y los de la tercera edad.

Las autoridades no se cansan de advertir que lavarse las manos es indispensable al llegar a la casa del trabajo o la escuela; antes de manipular alimentos, de cocinar o servir la mesa; después de echar la basura a la bolsa o al bote; después de jugar con las mascotas, tocar su comida o sus platos y juguetes; después de hacer el aseo de la casa; y con mayor razón antes de comer.

Debe hacerse después de ir al baño; y también antes, para mantener limpias nuestras partes íntimas, pudendas o vergonzosas como las llamaba mi abuelita.

Hay que lavarse las manos antes de usar la computadora y el teléfono, para no dejarlos con gérmenes; después de secarse el sudor, de sonarse, de taparse la boca al toser, y de trabajar en el jardín.

El virus de la gripe que han llamado porcina, y ahora le pusieron un nombre nuevo para no implicar a los pobres cerdos, no sólo ha conmocionado a México sino a todo el mundo.

Se han confirmado ya casos de infectados en Estados Unidos, Canadá, Escocia, España, Israel y Nueva Zelanda.

Y lo que más asusta es que como es nuevo, no se conoce aún como se comporta, aunque poco a poco se han dilucidado ciertas incógnitas.

En Chile donde ahora vivo aunque por el momento estoy pasando vacaciones en México, no se ha confirmado ningún caso. Sin embargo, hay personas con síntomas sospechosos y se dice que todos ellos habían viajado a México.

Por eso, la Clínica Alemana de Santiago ha emitido un documento en el que informa sobre esta enfermedad y hace recomendaciones para evitar el contagio; mismas que coinciden con las hechas por las autoridades de salud del gobierno mexicano.

Menciona que los síntomas de la influenza porcina son similares a los de la influenza común: fiebre, tos, dolor de garganta, dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, escalofríos y fatiga; y que igual que la influenza estacional, la porcina puede agravar enfermedades crónicas subyacentes.

Especifica que aún no se conoce el riesgo real de mortalidad; que al parecer es menos grave que el de la gripe aviar, pero hay que esperar para tener mejor definido este tema.

Que los infectados pueden contagiar a otras personas un día antes de presentar los síntomas y hasta siete días después de enfermarse.

Y que la mejor forma de prevenirse es evitar el contacto con personas enfermas; cubrirse boca y nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar; y sobre todo lavarse las manos a menudo.

Así que ya lo sabe aquí en México, en Chile y en todas partes, no está de más insistir en el tema; pr

You must be logged in to post a comment Login