Los amarres de la derecha salvadoreña

A pesar que el partido oficialista está en recomposición después de la derrota en las elecciones presidenciales, no ha perdido tiempo tratando de proteger sus marrullerías y chanchullos a través de la desnaturalización de las instituciones del Estado salvadoreño.

El presidente electo y su partido no deben caer en la trampa de una transición “amigable” cuando es hartamente conocido que el partido oficialista ha recurrido a cuantas ilegalidades ha podido para continuar con su política al servicio de sus grupos de poder.

Es fácil recordar las patrañas de ARENA para preservar la impunidad como “status quo” del gobierno saliente: oposición a una reforma electoral, el beneficio indirecto del PCN logrando los diputados necesarios para caminar junto a su amo en la Asamblea Legislativa; la jugada maestra de nombrar al fiscal adjunto; el intento de reformar el periodo municipal y legislativo para preservar la cuota de poder en la asamblea; y la última, ¡digna del Oscar de la Academia!, la composición de un bloque de derecha para nombrar al presidente de la Asamblea Legislativa: Ciro Cruz del PCN quien siempre ha fraguado para sus intereses partidistas y contra el interés de las mayorías.

No en vano se conoce al PCN como el cáncer enquistado en el proceso democrático salvadoreño. ¡Extirparlo es nuestro deber!
La conformación del bloque antipopular de derecha es una bofetada a la voluntad del pueblo salvadoreño que eligió una asamblea equilibrada, pero que el factor de cocientes y residuos del código electoral le restó valor a esa voluntad de las mayorías, convirtiendo así, una decisión popular, en un periodo mas de impunidad: PCN + ARENA.

Definitivamente el estado patológico de adicción al poder, no deja, ni dejará que ARENA pueda replantearse en el anhelo de las mayorías expresado en el sufragio.

La cúpula prefiere su inmunidad a toda costa incluso contra sus propias bases, pues al querer ponerle candado a la gestión presidencial a través de su bancada legislativa es obvio que lo que buscan no es una reestructuración de su partido, sino mantener la hegemonía y poder en beneficio de sus privilegios y nunca en beneficio de las mayorías desposeídas.

Todo salvadoreño debe estar atento a cuidar el cambio, a no desviar su atención en cuanto a si el presidente electo seguirá una clase de izquierda o la otra, o que tipo de ideología debe de adoptar, más importante que eso es el identificar y vigilar quienes son los verdaderos enemigos del cambio: ARENA y PCN.

Es necesario cambiar la idea que los salvadoreños tenemos memoria corta y demostrarle a los enemigos del cambio y de la voluntad popular que hemos madurado políticamente, que ya no nos dan atole con el dedo y que sobre todo, ya conocemos quienes son los políticos sin principios y responsables de los “chanchullos”.

*Médico salvadoreño residente en Maryland

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