"Vengo para apoyar la paz": Benedicto XVI

Por José Parra

Jerusalén.- Nada más llegar a tierras de Oriente, el Papa Benedicto XVI saludó efusivamente a Ammán, la capital jordana y primera escala de su histórica visita que ha definido como “religiosa y no política” con un objetivo: promover la paz.

Pese a sus palabras y los intentos de evitar polémicas por parte de sus principales obispos y asesores, Benedicto XVI afronta su primer viaje como Papa (ya estuvo en el pasado como sacerdote y cardenal) con precaución y una fina diplomacia.

Por un lado, Israel y la comunidad judía, y por otro, el mundo musulmán y los palestinos no han ocultado sus discrepancias con el Vaticano en varios temas.

Siete días llenos de pasión, peregrinaje, lugares santos y discursos iniciaron este viernes a las 14:30 horas locales (11:30 GMT). Al aeropuerto Reina Alia de Ammán llegó el Airbus 321 de Alitalia en el que llegó el pontífice al frente de una extensa comitiva.

Tras ser recibido por los reyes Abdalá II y Rania de Jordania, el Papa pidió la paz. “Hay que garantizar la libertad religiosa y el respeto de los derechos inalienables y la dignidad del hombre, así como una paz duradera, verdadera y justa para todos los que viven en Oriente Medio”.

“Es una gran alegría estar aquí ya que es la primera visita en estas tierras desde que fui elegido”. Así inició el primero de sus 29 discursos previstos en una semana de estancia en Tierra Santa.

Benedicto XVI ha expresado su “respeto por la religión musulmana”, apoyando la llamada “iniciativa Ammán” a favor del dialogo interreligioso.

El rey jordano le dio una cálida bienvenida. “Jordania quiere aprovechar esta importante visita para enviar un mensaje de paz y tolerancia. Tenemos fe en el progreso humano”, afirmó antes de pedir la concordia entre el Islam y el cristianismo.

El monarca, en la corta ceremonia celebrada en el aeropuerto de Ammán, declaró que “los palestinos deben tener libertad y conseguir el fin de la ocupación que les permitan vivir con dignidad. Y los israelíes el derecho a vivir en seguridad”.

Tras la solemne recepción y su primer discurso en Medio Oriente, el Papa acudió al centro Regina Pacis del Patriarcado Latino, dedicado a la rehabilitación de los discapacitados.

En este lugar menos santo pero igual de importante, reiteró su petición por la unidad en la zona en pos de la paz. “No somos un poder político sino una fuerza espiritual. Vengo para apoyar la paz”, señaló.

Su primera y corta jornada lo cerró con un encuentro con los reyes en el que trataron la situación de los lugares santos de este país, así como su comunidad cristiana. Muy modesta pero activa. Menos de 200 mil habitantes volcados con la visita del pontífice.

Benedicto XVI llegará el sábado al Monte Nebo (donde Dios mostró a Moisés la tierra prometida, antes de morir), antes de acudir a la mezquita Al Hussein Bin Talal de Ammán, donde se reunirá con los principales responsables islámicos del país.

Un intento de reconciliación con el Islam en especial tras la exigencia de boicot al Papa por parte del grupo Hermanos Musulmanes de Jordania que no olvidan su discurso en la Universidad Ratisbona en el que atribuía al profeta de Ala estudios y enseñanzas “malas e inhumanas”.

No todos en el mundo árabe han aceptado las posteriores excusas del Papa por la relación que estableció entre la violencia y el Islam. Sin embargo, Jordania es la escala menos polémica de la gira. Las mayores sensibilidades las encontrará a partir del lunes cuando llegue al aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv.

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