Y finalmente…Elías Antonio Saca

Por Grego Pineda*

Es público y suficientemente divulgado, que el presidente Saca trabajaba a medio tiempo desempeñando sus funciones de mandatario.

Y tal como en su momento lo dijo y defendió el propio presidente: que él tenía un trabajo como cualquier otro y hasta se habló de horarios laborales de 8 a 4, etc.

En aquel momento me sorprendía escuchar tan escandalosa posición y la comprendía como alguien que, en un lapsus, había declarado algo de su desconocimiento.

Y pronto hacía un llamado a los abogados que debían estar alrededor del mismo a efecto de que le explicaran al presidente que su investidura era por todo el tiempo de su período, y que no tenía horario y que tampoco debía hacer gala de su ignorancia jurídica, etc.

Tiempo después supe que el presidente tenía a su alrededor a capaces y versados abogados y que entonces el punto no era la falta de asesoria ni falta de información, sino simple y llanamente la necedad del presidente Saca, quien por ser presidente electo pensaría que estaba destinado a interpretar, ignorar o aplicar las leyes a su conveniencia.

Muchos fueron los desaciertos jurídicos del presidente Elías Antonio Saca y hubo algunos que se alzaron con pluma en mano y denunciaron esas absurdas y peligrosas posturas. Sin embargo el presidente siguió confiándose más a sus encuestas de popularidad que a la ley misma. Esa misma ley que muy celosamente él debió velar y hacer cumplir.

Su afán de total control lo llevó a manipular a su partido, su presidencia, su gabinete, sus propios intereses y finalmente intentó hacer eso con el pueblo salvadoreño. Se invirtió mucho tiempo y dinero para crear desinformación, miedo, desconfianza entre los gobernados. Y se llegó “hasta el tope” con ataques de todo tipo contra todo aquel que contendía políticamente contra su partido de derecha.

Los excesos del presidente Elías Antonio Saca ya están expirando. El pueblo en su mayoría le ha dado una lección y a esos efectos optó por expulsar a su partido del ejecutivo.

El pueblo entendió mucho más rápido que el propio Antonio Saca. El pueblo necesita y quiere a un presidente a tiempo completo y que trabaje para él. El pueblo no quiere un presidente necio y sobre todo no quiere a un presidente que desconozca, a su conveniencia, la ley. La ley es lo único que nos puede salvar de esta vorágine en que nos encontramos como nación centroamericana.

Y finalmente, Elías Antonio Saca, ahora tendrá todo el tiempo libre para trabajar en su propio partido Alianza Republicana Nacionalista… si es que ellos lo toleran después que gracias a su oprobiosa gestión todos han sido expulsados del poder.

Que los funcionarios areneros que todavía quedan en el poder tomen nota de su forma de actuar y que lo tengan de ejemplo: De cómo No Ser.

*Abogado residente en Washington DC.

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