Sacatour y la crítica mediática

Sin fiscal, sin procurador, sin dinero, sin información, Saca se ha ido de viaje por medio mundo y los titulares en nuestros medios son “Saca aterriza en Roma con normalidad”, “Presidente Saca se despide de Benedicto XVI”; “Saca invita al Papa a visitar El Salvador”.

A falta de reuniones con jefes de estado, se lee “Comitiva de Saca se reúne con alcaldesa de Milán”.

Sospecho que en ese viaje de Saca va algún periodista con gastos pagados.

El viajecito no ha desatado la crítica en ningún editorial de los medios gordos. Los únicos han salido al paso otra vez son los blogeros y los periódicos pequeños que no se andan con tibiezas.

El chero Neto Rivas se ha atrevido con una frase que duele a los mortales decentes “Y el pueblo aguantando hambre”.

Los grandes medios nacionales, mejor dicho los dueños de los grandes medios nacionales, los que dicen ser más independientes, plurales y democráticos, todavía no se atreven a levantarle la voz al jefe, aun cuando éste va de salida.

Al Sr. Elías Antonio Saca se le sigue teniendo mucho respeto. Prefiero pensar que es por aquello de que en nuestra cultura no estamos acostumbrados a levantarle la voz al jefe nunca.

El negocio de la publicidad institucional que ha adjudicado el Sr. Saca a los medios, valorado por muchos en varios millones, también puede ser otro factor que muta la crítica editorial de los grandes periódicos, pero prefiero ingenuamente pensar que es por lo primero, aunque en el fondo se ve a todas luces que hay otros intereses, probablemente, de tipo mercante-ideológico.

Nadie conoce a ciencia cierta la cifra del gasto total del viaje del Presidente Elías Antonio Saca, el beneficio del periplo al bien común sí: nada, infelizmente, nada.

Sin embargo, el viaje sí ha producido algunos pequeños beneficios particulares: una medalla de oro del pontificado para el Presidente Saca y rosarios bordados para la esposa y el resto del séquito, que en total suma 12 personas: la selecta cuadrilla del poder en los últimos 5 años (Foto EDH: Saca con el Papa).

Es lo que el amigo Will Salgado calificaría como “un viaje por el mundo de choto”. A costa de los demás diría yo.

El coletazo, el antojito, la necesidadcita, es una pequeña gran irresponsabilidad de última hora del primer ciudadano que ningún gran medio salvadoreño se ha atrevido a criticar. Insisto en ello porque la presión mediática es un gran componente en el fortalecimiento democrático que muchos medios todavía no ejercen.

Tienen libertad para no hacerlo, cada cual carga con su conciencia.

$85,000, $120,000 o $215,000 de derroche personal del presidente saliente en 10 días de viaje no son suficientes para desatar la crítica, en un país donde la gente todavía pasa hambre y donde un 18.9% de los niños menores de 5 años sufre de malnutrición.

El hecho de que el viajecito se haga dentro de los últimos 25 días antes de dejar el poder tampoco sirve de mucho, ni que lo haga en un momento de crisis en el que las gavetas públicas del Estado tienen un déficit potencial de 1,000 millones de dólares, según la tanqueta de pensamiento FUSADES, a quienes no se les puede acusar precisamente de pensadores adversos.

En los países atrasados de África, mientras el pueblo se muere de hambre, los gobernantes hacen sus viajecitos a Los Campos Elíseos en el centro de Europa y se hospedan en las exuberantes suites del Ritz por $3,500 la noche, sin ninguna presión mediática al respecto. Ahí, en la África pobre, los medios no existen o están comprados.

En El Salvador, tenemos una Democracia en la que los medios hablan un día sí y otro también de la necesidad de fortalecer el marco democrático, pero cuando llega la llamada de la crítica oportuna, sorprendentemente miran para otro lado y se callan la boca como si estuviéramos viviendo en un pobre y atrasado país africano.

Miembro de Salvadoreños en el Mundo.

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