Denuncia el Papa en Jordania uso de "violencia en nombre de Dios"

Por José Parra. Colaborador

Jerusalén.- El Papa Benedicto XVI envió hoy un mensaje de reconciliación al pueblo judío y musulmán, tras denunciar “el uso de la violencia en nombre de Dios”, durante su segundo día de visita en Oriente Medio. La jornada también estuvo marcada por la visita a la mezquita de Ammán, la segunda que realiza Benedicto XVI desde que es Papa.

La primera escala del pontífice fue el bíblico Monte Nebo, a casi 40 kilómetros de la capital jordana y, donde según la Biblia, Dios hizo ver a Moisés la tierra prometida que nunca pudo pisar. En el lugar, Benedicto XVI pidió a los periodistas que lo dejarán unos minutos en la intimidad para poder presenciar la espectacular vista de Tierra Santa.

“Este magnífico escenario que se ve desde este sitio nos refleja el gran plan de salvación que Dios había preparado para su pueblo”, dijo el Papa al justificar la elección del Monte Nebo como inicio de su peregrinación. Precisamente en este lugar, reafirmó lo que llamó “estrecha e irrompible” relación entre la Iglesia y el judaísmo.

“La antigua tradición de peregrinación a los lugares santos nos recuerda el inseparable vínculo que une a la Iglesia con el pueblo hebreo”, proclamó. El Papa añadió que “hay que amar los libros sagrados, tener voluntad de superar los obstáculos en el camino de la reconciliación entre judíos y cristianos y cooperar en búsqueda de la paz”.

Tras el Monte Nebo, se dirigió en el papamóvil a la Universidad del Patriarcado Latino en Madaba, donde colocó la primera piedra de lo que será la primera universidad católica en este país. En su primer mensaje, el Pontífice denunció de manera vehemente el uso de “la violencia en nombre de Dios y la manipulación de su nombre para fines políticos”, tras condenar los intentos de “corromper y manipular” las religiones.

Rechazó el dilema entre la fe divina y la razón, aludiendo la petición del apóstol Pablo a los cristianos a abrir la mente “a todo lo que es verdad, es noble, justo, puro, bueno, virtuoso y merece ser alabado”. Aunque la actividad más sobresaliente de ese sábado papal en la zona fue la llegada del pontífice a la mezquita Al Hussein Bin Talal, la más grande de Jordania, con siete mil 700 metros cuadrados de superficie.

De esta forma el Papa pisó un templo musulmán por segunda ocasión desde que fue elegido en 2005. En la mezquita, que lleva el nombre del monarca jordano fallecido, Benedicto XVI intentó con gestos cumplir su deseo de acercarse al Islam. Un acercamiento utópico hace una década. Para ello, se reunió con los principales líderes religiosos musulmanes, así como el cuerpo diplomático en este país.

El príncipe jordano Ghazi Bin Talal (primo del rey Abdala II) fue el encargado de recibirlo en la mezquita. “Es una muestra de respeto recíproco entre las dos más grandes religiones del planeta”, dijo en la mezquita el príncipe al Papa, quien no se quitó los zapatos en el templo musulmán (porque el recorrido no se lo exigía, dijo el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi).

Este sábado, uno de los consejeros del rey elogió al Papa su arrepentimiento por el discurso de hace unos años en el que de alguna forma relacionaba el Islam con la violencia. “Sus palabras en ese discurso fueron interpretadas por muchos musulmanes como una ofensa a su religión y al profeta Mahoma”, señaló. El propio Benedicto XVI ha reiterado que se le malinterpretó su ya famoso discurso en la Universidad Ratisbona, en Alemania.

En la mezquita, el Papa pidió a la comunidad internacional “un esfuerzo” para lograr la paz en Irak y recordó a los 800 mil cristianos iraquíes. Pese a las amenazas de algunos grupos islámicos, la visita del Papa se lleva a cabo sin ningún incidente. Una tranquilidad a la que contribuyen las palabras conciliadoras de Benedicto XVI y unas excepcionales medidas de seguridad en Jordania.

La jornada de este sábado concluyó en la catedral San Jorge, donde el obispo de Roma se reunió con sacerdotes, religiosos y seminaris

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