Mostrará Belén su sufrimiento a través de Benedicto XVI

Por José Parra.

Belén.- La ciudad de Belén, a ocho kilómetros de Jerusalén pero circundada por un muro que ninguno de sus habitantes puede cruzar sin permiso de Israel, aprovechará la visita del Papa para mostrar su sufrimiento al mundo desde hace seis años. “Que todo el mundo lo vea, que se den cuenta cómo vivimos, que el Papa Benedicto XVI sienta al cruzar el muro lo que es estar en una cárcel todos los días de tu vida”, señala la joven Majda a Notimex en la Plaza del Pesebre.

“El mundo tiene que verlo y obligar a Israel a que nos de la libertad”, apostilla a su lado George, un joven vendedor que por curiosidad entra en la conversación. Benedicto XVI, que el viernes comenzó en Jordania la primera etapa de su gira por Tierra Santa, llegará a Belén el próximo miércoles, en la que sin duda será una de las partes más emotivas, y desde luego más polémicas, de su peregrinaje.

“La foto religiosa es el Papa dentro de la Gruta de la Natividad, pero la política es con el muro detrás”, explica Abed, un fotógrafo palestino mientras revisa los escenarios que tendrá que cubrir. Belén, con sólo unos 30 mil habitantes y un drástico descenso en el número de cristianos, es el lugar donde nació Jesús hace más de dos mil años y por tanto uno de los tres lugares sagrados más importantes para el cristianismo.

A la Gruta de la Natividad peregrinará el Santo Padre para rezar en privado, después de reunirse con las órdenes católicas en la ciudad y celebrar una misa en la Plaza del Pesebre, justo frente a la Basílica de la Natividad.

“Estamos contentos de que venga a Belén, pero queremos que nos vea a los cristianos y que cuide de nosotros”, señala Greta Salah, una católica vecina de la ciudad, aludiendo a su difícil situación. “Tiene que ver que aquí no hay dónde ir, tiene que darse cuenta de lo qué es el muro”, subraya. Su marido, Nicola, que a diferencia de ella es cristiano ortodoxo, apela al Papa y al Vaticano para que “hagan algo”.

“Es un muro que está frente a nuestras ventanas, frente a nuestras puertas. No podemos movernos, no podemos salir, y él lo tendrá que cruzar para llegar a nosotros”, explica. La polémica en torno a la visita de Benedicto XVI a Belén, donde también se entrevistará con el presidente la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmoud Abbas, se acordó hace semanas, así como la visita a uno de los campos de refugiados.

La ANP eligió un estratégico lugar en el de Al Aida por su proximidad al muro, sin ocultar su intención que el objetivo era que el mundo viera el sufrimiento de los palestinos. Pero, al final, el lugar donde el Papa intercambiará saludos con la población será en una ubicación un poco más alejada, en lo que muchos palestinos ven como una muestra de falta de solidaridad, aunque otros entienden que no todo está en manos del pontífice.

“Israel es el que tira de los hilos. Nadie puede cambiar nada, ni siquiera el Papa. Ni su poder divino puede con el poderío de Israel”, se queja Nicola al recordar que tampoco Juan Pablo II en su visita en el 2000 hizo realmente algo por la paz.

Juan Pablo II visitó la cuna de Jesús en condiciones diferentes, cuando aún seguía vivo el proceso de paz de Oslo y no existía el muro, levantado a partir de 2003 contra los suicidas palestinos en Jerusalén. Greta asegura que los palestinos “recibirán al Papa con los brazos abiertos, porque estamos orgullosos de él y queremos celebrar con él”, y con mucho optimismo expresa su deseo de que su situación, y la de todos los habitantes de Belén cambie”.

NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login