Termina Benedicto XVI visita a Jordania con homenaje a la mujer

Por José Parra.

Jerusalén.- En su última jornada en Jordania, el Papa Benedicto XVI ofreció una multitudinaria misa en Ammán, donde reivindicó la presencia cristiana en Tierra Santa, defendiendo “la dignidad de la mujer en esta región, muchas veces poco valorada”. Si ayer se dedicó a crear y consolidar puentes con el judaísmo e Islam, este domingo se ha centrado en la pequeña y sufrida comunidad cristiana de Medio Oriente.

En su último acto en Jordania antes de viajar mañana lunes a Israel y los territorios palestinos, el pontífice visitó Betania, en el río Jordán, donde según la Biblia fue bautizado Jesús. Ante casi 25 mil personas reunidas en el Estadio Internacional de Ammán, capital de Jordania, el Papa ofreció esta mañana su apoyo a la minoría cristiana en Medio Oriente aludiendo el éxodo tras la guerra en Irak y la difícil situación de los cristianos palestinos.

“Cuánto debe la Iglesia en estas tierras al testimonio de fe y de amor de tantas madres cristianas, monjas, maestras, enfermeras, mujeres que han dedicado la vida a construir la paz y promover el amor”, dijo, antes de añadir: “Nunca lo podremos olvidar”. En el sermón del domingo, el jefe de la Iglesia católica envió un mensaje en defensa de las mujeres. “Son constructoras de paz y comunicadoras de humanidad en un mundo que demasiadas veces juzga su valor con fríos criterios de explotación y aprovechamiento”.

“Desgraciadamente la dignidad y misión dada por Dios a la mujer no ha sido siempre comprendida”, afirmó. Recordó al millón de refugiados de Irak, entre los que hay 40 mil cristianos. Muchos de estos desplazados buscaron como primer destino Jordania, incluso en la misa de este domingo en Ammán, asistió como invitado el patriarca caldeo de Bagdad, Emmanuel III Delly. Por primera vez desde que llegó a la zona, el Papa escuchó vítores y ánimos por parte de los peregrinos y cristianos jordanos que le recibieron al grito de “Benedicto, Benedicto”.

Y lo hacían en diferentes lenguas y acentos de Líbano, Irak, Egipto, España, Francia e Italia. En la misa oficiada en el corazón de Ammán, Benedicto XVI celebró la comunión a dos mil niños cristianos procedentes de los países árabes, un hecho recibido con emoción por el Patriarca Latino, el jordano Fuad Twal, representante de la Santa Sede en Tierra Santa.

En declaraciones a Notimex, un allegado suyo dijo: “este fin de semana ha sido inolvidable tanto para Twal como para los cristianos que vivimos aquí. Es algo muy especial”. Como especial ha sido la llegada del Papa al río Jordán, lugar del bautizo de Juan el Bautista y también de Jesús según la Biblia, acompañado por el rey Abdala II y la reina Rania de Jordania.

En este bíblico escenario, Benedicto XVI declaró: “Jesús se puso en fila junto con los pecadores y aceptó el bautismo de penitencia de Juan como una señal profética de su pasión, muerte y resurrección para el perdón de los pecados”. Pero no todo ha sido un camino de rosas, pues varios responsables religiosos islámicos han criticado “la tibieza” del Papa respecto a su famoso discurso de 2006, cuando relacionó la violencia con el Islam.

El Mufti en el sur de Jordania, el jeque Yussef Hussein, ha confesado: “Esperábamos que se arrepintiera de forma más clara y rotunda. Estamos muy decepcionados”. Los Hermanos Musulmanes -movimiento islamista que tiene representación en el Parlamento jordano- tampoco está satisfecho con las palabras del Papa en su país. “Debe reconocer sus errores y rectificar con la misma claridad con la que ofendió al Islam. Esperábamos un gesto más inequívoco en esta visita”, han dicho sus dirigentes.

Benedicto XVI descansará esta noche para afrontar a partir de este lunes el tramo central de su gira, la visita y peregrinación a Jerusalén, Belén y Nazaret. Sabe perfectamente que cada palabra que pronuncie y cada gesto que haga será analizado al detalle por israelíes y palestinos.

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