Altamirano, Esclusa y Montaner

El oscurantismo político al que quieren llevarnos algunos extremistas es alarmante y preocupante. Sírvase de ejemplo los editoriales del señor Enrique Altamirano, quien no acepta los cambios suscitados en El Salvador.

¿Acaso el señor Altamirano desconoce que el nuevo gobierno está heredando un país en lipidia y que eso está generando inestabilidad institucional, como lo afirman los medios apegados a informar con la verdad? Este personaje, en su galimatías, menciona como mal ejemplo la administración de la capital en manos de la ex alcaldesa [de San Salvador, Violeta Menjívar] mientras guarda silencio y/o distorsiona los hechos claros que el Gobierno Central, hasta ahora en manos de la derecha, está en graves números rojos. La economía salvadoreña es un desastre… ¡es un caos!

La gestión de la ex alcaldesa ha sido el caballito de batalla de este personaje, pero se abstiene de comentar, por ejemplo, el último viajecito de placer del mandatario saliente en medio de una crisis económica y un país en recesión y lo que es peor en medio de una transición de mando que requiere su propia participación.

El señor Saca debe entregar cuentas y el pueblo tiene el legítimo derecho de exigirlas y obtenerlas. Sr. Altamirano, no es lo mismo una alcaldía en quiebra (por décadas) que un ¡país en quiebra! Tal magnitud no es siquiera comparable.

Mentes mal intencionadas quieren llevar al país a una lucha ideológica y fomentar así el divisionismo que beneficia el mantener a un pueblo enfrentado con ideologías y olvidándose de trabajar con una visión de país entre hermanos.

Para ejemplo citamos dos personajes nefastos que estarán en el día a día de los salvadoreños por un buen tiempo tratando de enfrentar al mandatario electo y a su partido, uno es: Alejandro Peña Esclusa, político fracasado, golpista venezolano y con un caudal ínfimo de votos de 0.04% en su país; neofascista, co-fundador de una estructura de ultraderecha llamada “Tradición, Familia y Propiedad” y del grupo “Fuerza Solidaria” que opera en la mayoría de países Latinoamericanos incitando a la violencia a través de los medios y en particular en las escuelas privadas primaria y secundaria.

Ante su fracaso, inicia su nuevo proyecto en Diciembre de 2008, UnoAmérica, con la bandera de defender la democracia y la libertad, pero en la práctica enseñando doctrinas fascistas y neoliberales.

Otro es el señor Carlos Alberto Montaner, ex colaborador de la CIA, político en decadencia, quien no cesa de meter sus narices en nuestro país y quien expresa la trasnochada idea que El Salvador es, por naturaleza, de ultraderecha, augurando una gestión desastrosa de la izquierda salvadoreña en este nuevo período histórico.

Existe un sin número de personajes enemigos del pueblo y de la voluntad de este; podemos mencionar sin que valga la pena, al alemán Paolo Luers, quien para su desgracia antepone rencillas y odios personales ante las buenas ideas que podría aportar para beneficio del país.

Todos ellos deberían de enfilar sus espadas a la crítica constructiva o destructiva, como ellos lo prefieran, hacia sus países de origen para denunciar lo que según ellos está mal y debería estar mejor, en El Salvador ¡no los necesitamos!

Las cartas están sobre la mesa, los verdaderos salvadoreños, sin ideologías, luchando y abonando por la gobernabilidad y estabilidad económica de El Salvador, los demás, seguirán anclados en el oscurantismo político de la guerra fría.

*Médico salvadoreño residente en USA.

You must be logged in to post a comment Login