¿Ahora qué?

La semana pasada, las agencias reguladoras dieron a conocer los resultados de las pruebas de tensión administradas a los 19 bancos más grandes de Estados Unidos, aquellos que tienen más de US $100,000 millones de activos.

Antes de que se conocieran los resultados, se supo que hubo sendas negociaciones entre los bancos y las agencias reguladoras, pero el público reaccionó con calma y ninguno de los bancos se negó a aceptar los resultados.

La principal conclusión de las pruebas fue que 10 de los 19 bancos necesitan aumentos de capital, para estar preparados para confrontar una recesión peor de la esperada.

Estos 10 bancos tienen seis meses para aumentar su capital, o pueden solicitarle al gobierno que se los otorgue, lo cual convertiría al gobierno en el principal accionista de dichos bancos.

Algunos han denunciado esto como una nacionalización, pero el gobierno ha dicho que su participación será eliminada tan pronto como esos bancos sean capaces de atraer capital privado.

Algunos de los otros bancos examinados , aquellos que no requieren capital adicional, han dicho que devolverán los fondos que han recibido del gobierno.

Esta propuesta ha sido bien recibida por el gobierno, siempre y cuando esos bancos sean capaces de emitir deuda de corto plazo, sin garantía del gobierno, la otra forma de apoyo público que han estado recibiendo los bancos.

Para ilustrar que la situación aún es crítica, hay que mencionar que las pruebas de tensión fueron diseñadas basándose en el supuesto de que el año entrante el desempleo llegaría a 10,4 por ciento.

Sin embargo, en Abril pasado, se perdieron casi 540,000 empleos, con lo cual el desempleo llegó a 8,9 por ciento.

*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio.

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