Cine áspero de China e Inglaterra en la selección oficial de Cannes

CANNES, Francia (AFP) – El Festival de cine de Cannes, que el miércoles desplegó lujo y esplendor en su inauguración oficial, arrancó este jueves la competición con dos películas ásperas y sin actores conocidos, que cedieron el protagonismo a Francis Ford Coppola en la Quincena de Realizadores.

El director chino Lou Ye llegaba a Cannes precedido por la censura que le costó la participación de su “Palacio de verano” en el festival en 2006. Las autoridades chinas lo penalizaron con cinco años sin poder rodar.

Pero Lou Ye ha contado con fondos franceses para realizar la “Noche de embriaguez primaveral” (“Spring fever” en inglés), una sulfurosa y trágica historia de amor entre dos hombres jóvenes que el director narra con una curiosa mezcla de dureza y ternura descarnadas.

Escenas de sexo crudas, filmadas muy de cerca con una cámara digital pequeña y con luz precaria, momentos intensos y al mismo tiempo púdicos a pesar de la violencia de ciertas situaciones, como las escenas de celos y de profunda imcomprensión de la esposa de uno de los dos amantes.

Esta declinación especial de “Jules et Jim”, filmada en la ciudad de Nankin con actores formidables y un tono “underground” años 70, permite visitar una China diurna poco vista, al menos por ojos occidentales, urbana, joven, moderna, también las nocturnidades de clubs gays y transformistas, de discotecas de punks.

En “Noche de embriaguez” no hay esteticismo bonito ni suenan las canciones de Nat King Cole en español, como en “Happy Together”, la historia de hombres que Wong Kar Way rodó en Buenos Aires, pero sí bailan al ritmo de “Chilly Cha Cha”. Los chinos practican el karaoke masivo, fuman sin parar.

El director, nacido en Shanghai hace 44 años, que saltó a la fama internacional con “Suzhou River” (2000) afirmó el jueves en Cannes que las autoridades, muy puntillosas en general con la imagen del país y con el tema de la homosexualidad, ni impidieron el rodaje ni han puesto trabas a la presencia de la película en el festival. “Esto es una buena noticia”, dijo.

La directora inglesa Andrea Arnold tampoco se preocupa mucho de la hermosura visual en “Fish Tank”. La segunda película del día en la competición de Cannes es una nueva inmersión en el universo de las barriadas populares, en este caso de Essex, de descampados y fábricas abandonadas a orillas del Támesis al este de Londres.

La protagonista es una adolescente de 15 años, mal encarada, por momentos violenta, que lleva mal su relación con su madre sola, con su hermana pequeña, con sus amigas, con el mundo en general. Hasta que un hombre, muy atractivo, se instala con su madre y esa presencia convulsiona la vida familiar.

Andrea Arnold, que nació para el cine con sus cortometrajes en la Semana de la Crítica de Cannes (“Wasp” se llevó el Oscar en 2005) y fue premiada en Cannes con “Red Road” hace dos años, dirige con mano firme.

La historia de esta adolescente rebelde, que baila hip-hop y consume alcohol en cantidades considerables, como su madre, se inscribe en la tradición británica de medios populares que radiografían Mike Leigh, Stephen Frears y con asiduidad Ken Loach.

Su propuesta, que no es nueva, aunque sí muy sólida, fue recibida con aplausos por la prensa.

Al programar dos películas carentes de argumentos glamorosos, la dirección del festival parecía consciente de que este jueves tenía complicado rivalizar con la presencia de Francis Ford Coppola en una sección paralela.

La Quincena de Realizadores se inauguraba en el Palais Stephanie con “Tetro”, que el director de “El Padrino” ha rodado en Argentina. Las colas para asistir a la primera proyección matinal en el “otro” templo festivalero de la Croisette eran kilométricas.

La Semana de la Crítica arrancó también su propia competición fiel a su vocación de descubridora de talentos con “Huacho”, ópera prima del chileno Alejandro Fernández Almendras, una interesante descripción de una familia campesina del sur de Chile e

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