Reclaman miles en Postville una reforma migratoria amplia

Chicago.- A un año de una redada en una empacadora de carnes, que llevó al arresto de 389 indocumentados en Postville, Iowa, activistas de Chicago se unieron a los actos conmemorativos de una población que aún resiente la incursión de agentes de Inmigración.

Luego de un mitin y procesión en el centro de Chicago, decenas de proinmigrantes abordaron autobuses con destino a Postville, donde se unieron con la población para expresar su solidaridad y unirse al reclamo de una reforma migratoria.

Durante el evento en Chicago, los activistas participaron en una oración conjunta en la Plaza Federal, y luego partieron en procesión a las oficinas del Servicio de Migración, ubicadas a pocas calles, portando carteles que pedían alto a las redadas y deportaciones.

En Chicago y otras ciudades “estamos mostrándole a la gente de Postville que no olvidamos su tragedia, que sabemos la situación por la que atraviesan sus familias divididas y seguimos peleando una reforma migratoria que pare estos agravios”, dijo María Esquivel, una manifestante.

Después de entregar una carta a las autoridades de Inmigración, se retiraron de inmediato a fin de llegar a tiempo al encuentro organizado en la iglesia Santa Brigida, de Postville, Iowa.

Y en ese poblado también hubo una misa y una procesión, llamada “Caminata de solidaridad”, hasta las instalaciones de la empresa Agriprocessors, donde ocurrió hace un año la redada de indocumentados, en su mayoría centroamericanos y mexicanos.

La empresa se declaró en bancarrota poco después de la detención de todo su personal, y aunque trató de cubrir sus actividades con nuevas contrataciones no logró recuperarse y ahora está en venta, cancelando la principal fuente de ingresos de las familias de la localidad.

La población, con menos de dos mil habitantes, se compone ahora en su mayoría de mujeres y niños en el desamparo por la deportación de los jefes de familia, dijo Irene Lehrer, del Jewish Council on Urban Affairs, organización que trabaja con las víctimas de la redada.

Las mujeres, además, tienen dificultad para encontrar trabajo debido a que muchas de ellas usan el brazalete de monitoreo electrónico que les colocaron en el tobillo.

Mientras esperan su proceso de deportación, esas mujeres “sólo cuentan con la caridad de la gente, y viven con la angustia sobre el futuro de sus hijos”.

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