Concluye Papa visita a Tierra Santa con exhortación por la paz

Por José Parra. Jerusalén, 15 May (Notimex).- El Papa Benedicto XVI partió hoy de regreso a Roma en un vuelo de las líneas aéreas israelíes, poniendo fin a una intensa semana de peregrinación y visita política en Jordania, Israel y los territorios palestinos. En la ceremonia de despedida, el Papa lanzó un sentido homenaje a las víctimas del Holocausto.

“Durante mi estancia en Israel visité Yad Vashem (Museo del Holocausto). Me acordé de mi visita a Auschwitz, donde tantos judíos fueron brutalmente exterminados bajo un régimen sin Dios que propagó una ideología de antisemitismo y odio”, refirió.

“No podemos permitir que esta parte de la historia sea olvidada o negada”, afirmó. Además, reiteró su mensaje político para esta región basado en la creación de un Estado palestino al lado de Israel. “Dejad que la solución de dos Estados (israelí y palestino) se convierta en una realidad y no siga siendo un sueño”, dijo tras destacar que “el muro (en Cisjordania) ha sido una de las visiones más tristes de esta visita”.

Comentó que vino a la región “como amigo del pueblo de Israel de la misma forma que soy amigo del pueblo palestino. Ningún amigo puede dejar de estar triste ante la tensión entre los dos pueblos”. “Permítanme dirigirme a todas las personas de estas tierras: No más derramamiento de sangre, no más terror, no más guerra. Dejadnos romper el círculo vicioso de la violencia”, añadió en el discurso más emotivo de los efectuados en Tierra Santa.

El presidente israelí, Shimón Peres, se despidió del Papa agradeciendo sus palabras sobre la Shoá (Holocausto) y la memoria de los seis millones de judíos asesinados por los nazis. “Su visita supone una gran aportación para el estrechamiento de las relaciones entre el Vaticano e Israel y entre el pueblo judío y el cristianismo”, estimó.

Antes de dirigirse al aeropuerto de Tel Aviv, el Papa estuvo en el Santo Sepulcro y mantuvo una reunión ecuménica en el Patriarcado greco-ortodoxo con Teófilo II al que expresó su deseo de “perfeccionar la comunión”, es decir, conseguir la unidad. Presentando el mensaje de reconciliación de Jesús, Benedicto XVI fue rotundo: “Los cristianos experimentamos la verguenza de nuestra división”. El Papa reitera que las diferencias y separaciones entre los cristianos “es pecado, una ofensa a Dios”.

En el Santo Sepulcro de Jerusalén -donde según la tradición fue colocado Jesús tras ser crucificado- el Papa abogó por un futuro “de justicia, paz y prosperidad para esta zona”. Ante los obispos y peregrinos en el Santo Sepulcro, afirmó: “Aquí murió y resucitó para no morir más. Aquí la historia de la humanidad cambió definitivamente”. “El largo dominio del pecado y de la muerte fue destruido por el triunfo de la obediencia y de la vida. Cristo nos ha enseñado aquí que el mal no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte”, agregó.

Antes incluso de que el Papa iniciara el viaje de regreso a Roma, israelíes y palestinos empezaban a hacer un balance. Los dirigentes israelíes se muestran divididos. Muchos como Peres o el primer ministro, Benjamín Netanyahu, la definen como “visita histórica”, expresando su satisfacción tras reunirse con la máxima autoridad de la Iglesia. En tanto, Najman Shai, diputado del partido centrista Kadima, calificó la gira papal como “plataforma para tender puentes entre las religiones”.

La prensa israelí recordó durante toda la semana el pasado del Papa (miembro de Juventudes Hitlerianas), su deseo de beatificar al Papa Pio XII (acusado de no ayudar a judíos en el Holocausto) y de perdonar al obispo Richard Williamson (quien negó la existencia de las cámaras de gas nazis).

El presidente del Parlamento, Reuven Rivlin, no ha ocultado su “desaprobación” y no asistió a la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Tel Aviv. Aunque para muchos israelíes, la visita del papa ha tenido como sabor amargo el esperado discurso en el Museo del Holocausto.

“Ha perdido una oportunidad histórica de hacer una

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