El kurdo Bahman Ghobadi asegura que en Irán le impedirán hacer cine

CANNES, Francia (AFP) – El cineasta kurdo Bahman Ghobadi, que se ganó una emocionada ovación después del pase de “Los gatos persas” en la sesión inaugural de la sección Una Cierta Mirada del festival de Cannes, está convencido de que si regresa a Irán le impedirán hacer cine.

“Los gatos persas”, escrita con su novia, la periodista irano-estadounidense Roxana Saberi, describe la represión que sufren los jóvenes iraníes que practican la música.

Liberada el lunes en Teherán después de beneficiarse de una reducción de pena de ocho años a dos suspensivos por espionaje a favor de Estados Unidos, Roxana Saberi viajó este viernes a Viena y no acudió a Cannes por miedo a que le ocurriera algo a su familia iraní, indicó Bahman Ghobadi.

Después de sufrir la censura con su película anterior “Media luna”, que circuló en dvd en el mercado negro iraní, Ghobadi explicó que pasó por una profunda depresión y salió adelante gracias a la música.

De esa experiencia surgió el proyecto de filmar “Los gatos persas”, de seguir con la cámara a dos jóvenes músicos reales que salen de la cárcel y buscan un visado para viajar a Europa.

En esta ficción con visos documentales, los dos jóvenes intentan al mismo tiempo montar un grupo de “indie rock” y su búsqueda de candidatos por los lugares más insólitos -sótanos, inmuebles en construcción, establos vacunos…- permite descubrir una efervescencia musical extraordinaria.

Un movimiento “underground”, reprimido por las autoridades, filmado de manera “underground”, en sólo 17 días, según explicó el propio director.

Ante la prohibición de grabar discos, de organizar conciertos, de ensayar, so pena de ser castigados con multas, latigazos o cárcel, numerosos iraníes sueñan con el exilio.

Los dos jóvenes protagonistas, Ashkan Koshanejad y Negar Shaghaghi, dijeron a la AFP que no tienen la intención de volver a Irán.

“Nosotros no hacemos política, no queremos cambiar el país, sólo que nos dejen hacer música”, afirma Ashkan Koshanejad. “Hace año y medio pasé tres semanas en la cárcel por haber dado un cierto rock”, añadió.

Ghobadi ganó la Cámara de Oro en Cannes con su primera película, “Un tiempo para caballos borrachos” (2000), regresó a Cannes con “Canciones de la tierra de mi madre (2002), “Las tortugas también vuelan” ganó el Festival de San Sebastián en 2004, colecciona decenas de premios en todo el mundo.

A pesar de la excelente acogida reservada también a “Los gatos persas” en la Croisette por crítica y compradores, Ghobadi se mostraba melancólico.

“Ahora me pregunto que estoy haciendo aquí”, comentó a la AFP el director kurdo, que presenta su película en Cannes fuera de concurso.

“Estoy triste, muy triste, por mi vida, mi trabajo, mi situación, ya no sé cuál es mi país. No puedo regresar a Irán, ¿a dónde puedo ir…? ¿Inglaterra? ¿Estados Unidos”, pregunta.

“Si vuelvo a Irán, seguro que no me dejan filmar. Me van a controlar, no me dejarán hacer otra película underground como ésta”, dice.

“Tengo 39 años y necesito ir a algún lado donde hacer películas. Es muy duro, todo es negro para mí hoy en día”, dice el cineasta.

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