Obama y las notas de la Administración Bush autorizando la tortura

Por el Obispo Peter A. Rosazza

El 16 de abril de 2009, se hicieron públicas por orden del presidente Obama unas notas escritas por miembros de la Administración Bush autorizando ciertas formas de técnicas de interrogación.

         En el debate que se suscitó, ciertos líderes políticos y religiosos pidieron una investigación que hiciera conocer los nombres e intenciones de quienes escribieron y autorizaron esas notas así como los niveles de tortura.

Parece que el presidente no está de acuerdo con esta sugerencia, diciendo que como nación debemos ir más allá de lo que se hizo bajo la presión de los ataques del 11 de setiembre de 2001.  

Otros, y yo soy uno de ellos, creemos que tal investigación debe hacerse para que seres humanos jamás sean torturados por órdenes de nuestros oficiales electos ni por órdenes militares.
 
       El uso de tortura contra prisioneros a consecuencia de los eventos del 11 de setiembre y de nuestra guerra contra el terror salió a la luz hace varios años cuando se hicieron públicos los abusos de prisioneros en Irak, Guantánamo y Afganistán.

El ex Presidente Jimmy Carter documenta mucho de éso en su libro, Nuestros Valores en Peligro, (Our Endangered Values,) publicado en setiembre de 2006.  Escribe Carter: “Oficiales militares informaron que por lo menos 108 prisioneros han muerto bajo la custodia de Estados Unidos en Irak, Afganistán y otros lugares secretos sólo desde 2002 siendo homicidio la causa reconocida de esas muertes en por lo menos 28 de esos casos.”

       Un problema surge en este debate con las declaraciones de quienes dicen que estas técnicas se tienen que usar para protejer nuestro país. Quiere decir que… ¿el fin justifica los medios?

        Sobre ésto, nuestra Conferencia de Obispos Católicos escribió hace varios años: “Absolutamente ninguna circumstancia excepcional, sea estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna, o ninguna otra emergencia pública, podrá ser invocada como justificación de tortura/ y una orden de un oficial superior o de una autoridad pública no podrá ser invocada como justificación de tortura.”

       Y mucho antes, nuestra nación fué una de las signatarias de la Declaración Universal de Derechos Humanos de Diciembre de 1948, escrita por la recientemente creada Organización de las Naciones Unidas. El Artículo 5 de la Declaración dice: “Nadie será victimizado por tortura or por tratamiento o castigo cruel, inhumano o degradante.”

        Además, esta horrible práctica hace un impacto negativo en quienes la ejecutan y generalmente llega a convertirse en trauma psicológico. Si ésto pasa a los que torturan, uno sólo puede imaginar los efectos a largo plazo que la tortura causa en las víctimas.

        Prácticamente hablando, torturar a prisioneros en nuestro poder da autorización para que se haga lo mismo con nuestro personal detenido en otros países.

        En la conferencia de prensa conmemorando los primeros 100 días en su cargo, el Presidente Obama suscitó las siguientes preguntas cuando se trató de las notas: ¿se podría haber obtenido esa información de otro modo? ¿Tiene torturar a prisioneros un impacto negativo en las relaciones con otros países?
 
        Siguiendo estas preguntas, el programa de la Radio Pública Nacional, Edición de la Mañana, del 30 de abril pasado, difundió un segmento con oficiales del gobierno que no creen en tortura y que han encontrado otras formas de obtener información.

Uno de ellos es Matthew Alexander, a cargo de un equipo de interrogación que trabaja en la caza de Abu Musab al-Zarqawi, que estuvo a cargo de al-Qai

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